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Uno pensaría que la investigación espacial sólo puede hacerse con mucho dinero y por ende, solamente los gobiernos pueden entrarle a este asunto. Sin embargo, la misma exploración del espacio empezó con cohetes que hoy día simplemente pasarían como juguetes para aficionados, por supuesto, si los comparamos contra el Saturno V, el cohete que mandó a la Luna a las naves Apolo. Por ejemplo, uno de los pioneros fue Robert Goddard, quien con un cohete de oxígeno líquido y gasolina, lo lanzó al espacio el 16 de marzo de 1926 en Auburn, Massachussetts. Voló por 2.5 segundos, subió unos 41 pies y aterrizó a unos 184 pies de distancia del lanzamiento, en un sembradío de calabazas.

Pues bien, con la tecnología casera actual, un grupo de entusiastas aficionados de los Estados Unidos, lanzaron un cohete de 167.5 pulgadas de largo y 8 pulgadas de diámetro. Con suficiente potencia para lanzar unos 320 libras de peso. El cohete logró una altitud máxima de 121,000 pies y alcanzó unos 3,200 pies por segundo en su máxima velocidad. El vuelo total fue de 8.5 minutos. La nave se recobró a unas 3 millas del lugar de lanzamiento. El cohete se lanzó el 30 de septiembre de este año.

El el sitio de los autores de este increíble pasatiempo pueden verse muchas fotos tanto del lanzamiento como de la construcción de la nave. Sin duda es un trabajo que -a pesar de pensarse como de aficionados- requiere de mucho talento, de mucha ingeniería y electrónica. No fue solamente mandar un cohete al espacio, sino grabar en video, medir todas las variables del vuelo, buscar los mecanismos para recuperar la nave, entre otras cosas. La experiencia completa valió la pena sin duda.

He aquí el video completo:

Sin duda una experiencia muy satisfactoria para quienes trabajaron en este proyecto.

Fuente: Qu8k 

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