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Este lunes, Televisa anunció en todos sus espacios su nuevo producto: Blim, el cual es su plataforma de video on demand y de inmediato provocó las obligadas comparaciones con Netflix.

Pero la realidad es que Blim no necesariamente va por un mercado como Netflix, sino que apuesta por un consumidor que, aunque deje de ver televisión tradicional, gusta de los contenidos que ha visto siempre en la “pantalla chica”.

Las comparaciones no son proporcionales, ya que su oferta es diferente. Por ejemplo, Televisa cuenta con una videoteca de más de cinco décadas con la historia de la televisión mexicana, la cual pretenden poner a disposición de los suscriptores de este servicio.

Por otro lado, Televisa también cuenta con los derechos de materiales clásicos, como las películas de Pedro Infante y Cantinflas, o los catálogos de los programas y series internacionales que transmite y ha transmitido en sus canales, por lo que seguramente también las tendrá disponibles en un futuro a través de su nueva plataforma.

Otro punto a favor de Televisa es su capacidad para crear producciones propias, ya que cuenta con todo el capital financiero, técnico y humanos como ninguna otra productora en el mundo de habla hispana.

Todo esto no quiere decir que Blim tenga la capacidad de desbancar a Netflix porque no tiene ni la presencia global ni el poder económico para lograrlo, y menos si no se decide a cambiar por dentro, donde es una empresa llena de burocracia y vicios derivados de malas decisiones tomadas décadas atrás y que ha derivado en una pésima calidad de muchos de sus productos.

Tampoco va a desbancar a Netflix si mantiene su política de hacer todo hacia adentro y no aceptar productores y realizadores independientes que busquen hacer cosas innovadoras, algo que sí logró hacer Televisa a mediados de los 80, cuando reinventó muchos formatos, como el cultural (aunque no lo crean, el canal 9, antes de pasar películas de ficheras, era un canal cultural con novedosos programas para la época y que resultaban mucho más atractivos que muchos de los formatos culturales mexicanos de hoy), el musical y hasta el de las telenovelas (producciones como “El Padre Gallo” o “Cuna de Lobos” fueron verdaderos trabajos de experimentación en temas como producción, guiones y repartos).

Empieza la batalla entre Televisa y Netflix con la llegada de blim.com

Otro punto en contra de Televisa es el desprestigio que tiene en las clases medias, el cual se ha propagado más por un boca a boca que por un verdadero análisis de sus contenidos, aunque la televisora tampoco ha puesto especial cuidado en ellos desde hace varios años.

Sin embargo, el punto a favor de Blim es que sí ofrece un diferenciador con otros productos como Claro Video o HBO Go, además de Netflix, que consiste precisamente en contenidos pensados en las audiencias de México y Latinoamérica.

Muchos de los que se burlan de Blim (varios de ellos son nacionalistas recalcitrantes que critican el imperialismo Yanqui usando su iPhone para actualizar su Facebook) pierden de vista que los contenidos de sistemas como Netflix están pensados para audiencias de países como Estados Unidos y Europa, dejando para Latinoamérica series de futbol y de narcotráfico, que al final son las que más consume ese mercado (y que, curiosamente, son la base de la programación de la TV abierta).

Así que Blim tienen una audiencia potencial que en algún momento se sumará a la tendencia de ver televisión tradicional (porque la TV como la conocemos hoy se va a acabar en unos años más) y no va a encontrar en servicios como Netflix lo que está acostumbrada a ver, a menos que decida tropicalizarse, como están haciendo algunos canales de cable que decidieron, por ejemplo, programar sus series dobladas al español o desaparecer de su parrilla cualquier programa que suene a documental cuando puede suplirlo con un reality show.

Y no sólo se trata de un asunto generacional, como muchos tuiteros se han empeñado en señalar, porque también hay nuevas generaciones jóvenes que están viendo no sólo programas como Sabadazo o el de la “Señorita Laura”, sino también admirando a cronistas deportivos que “gueyean” al aire y viendo programas matutinos con las tradicionales chicas del clima enfundadas en vestidos muy (muy) cortos. Ellos no van a cambiar “Parodiando” por “House of Cards” o “María de Todos los Ángeles” por “Orange is the New Black”, aunque quizá sí se sentirán atraídos por un héroe basado en un narcotraficante de la vida real o en un desnudo de “Club de Cuervos”.

Es más, a pesar de que Netflix mantiene en secreto sus ratings, un dato interesante es que uno de los shows más vistos en México a través de esa plataforma es “La Familia P. Luche”, creada y protagonizada por el comediante Eugenio Derbez. Por ello, no es causalidad que una de las imágenes utilizadas para promover el lanzamiento de Blim sea precisamente el de esa serie cómica que produce Televisa.

Las series con temática de narcotráfico también están entre los contenidos más vistos de Netflix en México, por lo que en Blim seguramente tendrán una buena oferta al respecto… por ahora, ya se puede ver “El Patrón del Mal”, basada en el narcotraficante Pablo Escobar.

En contraste, echándole un vistazo a los primeros títulos de Blim, se pueden ver títulos interesantes como “El Padrino”, “Kill Bill” o “Sin City”, por lo que no todo son telenovelas o series cómicas, como se empeñan en decir los tuiteros a quienes sólo les llamó la atención que hay películas como “La Risa en Vacaciones”.

Así es que Televisa se está jugando una carta importantísima en su tardía llegada a la televisión on demand, pero contrario a lo que muchos dicen, tiene la capacidad y la audiencia para lograr ser competitiva en este mercado que, tarde o temprano, será el único que existirá para la TV.

Las audiencias no se han vuelto más exigentes, basta echarle una revisión a los resúmenes de “lo más visto” de cada fin de año para descubrir que lo que buscan las personas en YouTube, Google, Amazon o Spotify no es muy diferente a lo que se puede ver en Televisa, TV Azteca o TV Notas, a pesar de que en esas plataformas tienen a su disposición prácticamente todos los contenidos del mundo… y aún así prefieren a Julión Álvarez.

Comparar a Blim con Netflix no es suficiente, sino hay que ver más allá, hacia el futuro de la televisión y la tecnología para descubrir que hay un mercado importantísimo de  esos y otros productos que, quizá, coexistirán en un solo dispositivo (como Apple TV o Xbox) o en una nueva plataforma que, en vez de canales, reúna distintos servicios  de streming con, por ejemplo, una sola renta  mensual.

No nos detengamos en discusiones baratas y viscerales, y mejor pensemos en cómo será el entretenimiento en casa en unos años para desarrollar ideas que se adelanten a los hechos… o lo que es lo mismo, qué hueva seguirle mentando la madre a Televisa, porque eso, hasta la fecha, no ha resuelto nada.

Así de simple.

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