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Uber ha sido el foco de las noticias en las últimas semanas desde el movimiento #DeleteUber, hasta las pésimas declaraciones del presidente Travis Kalanick a uno de sus conductores cuando se le cuestionó sobre las dificultades de la compañía en los últimos meses. Pero ahora, los problemas parecen ser más graves pues según The New York Times, Uber ha estado engañando a las autoridades y espiando a los usuarios donde el servicio aún no es autorizado por el gobierno local.

Greyball, es el nombre de la herramienta utilizada por Uber que se encarga de obtener información de los usuarios que solicitan un taxi a través de la aplicación. Esta herramienta pertenece al programa VTOS, que es una abreviación de “Violación de los Términos de Servicio” que en un principio nació para defender a los choferes de la competencia y de usuarios que pudieran dañar su integridad física o sus bienes materiales.

VTOS fue utilizada en países como Francia, donde muchos empleados de la empresa fueron agredidos físicamente por taxistas inconformes con las libertades que Uber tenía para operar en el país europeo sin regulación del gobierno francés. Este programa tenía toda la aprobación del departamento legal en Uber y se extendió a otros países donde los empleados estaban expuestos a sufrir alguna agresión física.

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El problema fue que VTOS comenzó a darle a Uber información muy valiosa sobre las personas que utilizaban la aplicación, de ahí que la compañía dirigida por Travis Kalanick comenzará a aprovechar esta ventaja para evitar que sus taxis fueran sorprendidos por las autoridades donde la empresa no tenía permiso de operar como servicio de transporte privado como en Portland, Estados Unidos.

Un claro ejemplo fue el que suscitó el inspector de policía Erich England de la ciudad de Portland, que intentó usar el servicio haciéndose pasar por un usuario cuando Uber no tenía permiso para operar en la ciudad pero aún así lo hacía según las mismas autoridades de esta ciudad. Greyball identificó a Erich England como un oficial de policía por lo que a pesar de que aparecían varios automóviles cercanos a su ubicación, cada vez que solicitaba uno, la petición de taxi se cancelaba a los pocos segundos porque los conductores eran notificados de que Erich England no era un usuario real, sino  un oficial de policía de Portland, desde ahí los compañeros de Erich fueron identificados también como oficiales de policía y tampoco pudieron utilizar la aplicación hasta que el gobierno de Portland autorizo a Uber comenzar operaciones en la ciudad norteamericana.

Greyball comienza a buscar información de los usuarios desde la tarjeta de crédito que registran en la aplicación para identificar si pertenece a una institución gubernamental o afiliada al gobierno, después hace un análisis en los perfiles de redes sociales para saber dónde trabajas o quienes son tus amistades y así establecer si podrás usar o no la aplicación.

Esta herramienta ayudó a Uber a para librarse de muchos agentes policiacos que buscaban infraccionar a los taxistas de Uber cuando estaban operando sin permiso del gobierno local, situación que traía pérdidas de miles de dólares a la empresa.

Greyball salió a la luz cuando varios ex empleados y empleados de Uber dieron una entrevista al The New York Times en el que mencionaban el funcionamiento de este programa, además de que llevaba en uso desde el año 2014.

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Un portavoz de la compañía mencionó que Greyball nunca se ha utilizado en ciudades donde el servicio haya estado prohibido, y que su objetivo siempre ha sido proteger a sus choferes de la competencia y otros usuarios  que buscan lastimar a sus empleados o dañar las unidades que utilizan para dar el servicio.

Mientras tanto, Marietje Schaake, miembro del Parlamento Europeo por el Partido Demócrata holandés en los Países Bajos ha solicitado por escrito a la Comisión Europea que se comience una investigación para validar el marco legal en el que se encuentra Greyball.

Hasta ahora, otras instituciones gubernamentales no se han pronunciado respecto a las medidas legales que comenzarán a implementar para validar si Uber ha cometido un delito en contra de la privacidad de los usuarios, o bien, si encuentran pruebas contundentes que demuestren que los fines con los que la empresa utilizó Greyball fueron para beneficiarse en las ciudades donde el servicio no estaba disponible antes que para proteger a sus usuarios de cualquier riesgo físico o material.

Referencias: The New York Times, The Verge

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