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Una de las tantas preocupaciones con las nuevas tecnologías es con respecto a la privacidad. La mera idea de tener un mecanismo que sea parte de un sistema conectado a Internet vía un dispositivo que llevemos en nosotros, en nuestras ropas, provoca ya ciertas discusiones. Los investigadores alemanes (en circuitos integrados) del Instituto Fraunhofer, han estado trabajando en la tecnología de reconocimiento facial para los lentes Glass de Google, pero con un ingenioso enfoque: que pueden reconocer en alguna medida las emociones, además de la edad y el género de las personas que observan.

A través de SHORE (Sophisticated High-Speed Object Recognition Engine – Motor sofisticado de alta velocidad de reconocimiento de objetos), procesan los videos que aparecen en la pantalla de Google Glass. Todos los cálculos los hace Glass (es decir, no se mandan vía una conexión inalámbrica a algún servidor). Los investigadores pudieron entonces poner su biblioteca de software como parte del “Glassware”.

La biblioteca de datos construida en C++ analiza el rostro. Se obtiene información sobre la persona: feliz, triste, enojada, sorprendida, además de dar una estimación de la edad y el género. Todo se superimpone a la imagen a un costado del rostro analizado. SHORE puede, además, hacer un estimado de las emociones que presenta el rostro.

Los científicos de este trabajo piensan que SHORE es una ayuda en la comunicación de las personas, por ejemplo, con aquellos que sufren autismo, en donde muchas veces es difícil saber el estado emocional de la persona. Desde luego que también tiene connotaciones para el análisis de mercado y otros usos comerciales.

En cualquier caso, no se espera que esta app para Glass esté disponible en alguna tienda virtual pronto.  Podría pasar que los investigadores quisiesen esperar a tener un socio inversionista para continuar el desarrollo. En cualquier caso, ya saldrán los que se oponen a este tipo de análisis porque de alguna manera se introduce en algo poco familiar, como el analizar las emociones de los interlocutores para tomar decisiones sobre cómo conducirse con ellos.

Referencias:

Phys.org

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