Isaac Asimov, en uno de sus tantos libros de divulgación científica, nos habla de que el electrón es zurdo. La física de las pequeñas partículas, de la mecánica cuántica, es un campo en donde hay que tener o una imaginación desbordada o bien, una imaginación alterna, pues muchas veces lo que ocurre a niveles cuánticos es tan diferente a nuestra experiencia cotidiana, que parece francamente magia.

Y hablamos de esto porque por años (a partir de 1900), la mecánica cuántica, el modelo estándar, la interpretación de Copenhagen, ha dominado como teoría por su capacidad de predicción. Teorías como la de las supercuerdas y la supersimetría esperan corroborar mucho de lo que pasa en este mundo tan sui generis para ubicarse como parte fundamental de la teoría que incluso explique la realidad.

La mecánica cuántica indica que el momento dipolar eléctrico es una de las propiedades de las partículas per se y el modelo estándar predice que el valor del dipolo eléctrico del electrón debe ser de casi cero. Por años, mediciones hechas en el Colegio Imperial de Londres daban una confianza de un 90% con respecto a este valor “casi cero”. Ahora, sin embargo, un grupo de investigadores, que se denominan ACME, bajo la tutela de David DeMille de la Universidad de Yale y John Doyle y Gerald Gabrielse de la Universidad de Harvard, han realizado pruebas que parecen ser 10 veces más sensibles que los experimentos que se habían hecho con anterioridad y dicen no haber encontrado señales de un momento dipolar eléctrico del electrón. Más aún, afirman que el electrón es esférico dentro de un valor de 0.00000000000000000000000000001 centímetros.

Se supone que lo que los investigadores han llegado a esta conclusión al poner a los electrones a girar. Imaginemos que ponemos bolas de billar o pelotas de ping pong y huevos: los primeros giran, los últimos se tambalean. Con esto en mente, los investigadores han llegado a la conclusión que lo más probable es que los electrones sean esféricos. Medidas basadas en la espectroscopía de microondas, que permitiría notar este tambaleo, demuestran que no hay tal y por lo tanto, no parece haber un momento dipolar visible.

Aparentemente este resultado pone en jaque la teoría de la supersimetría -al menos en su modelo básico- pero modelos más complejos predicen un momento dipolar eléctrico aún mas pequeño y por ello pudiera ser que aún no fuese posible medirlo. Este resultado es un revés inicial a la teoría de la supersimetría, pero cabe la posibilidad de que la interpretación esté equivocada o peor aún, que esto seas simplemente el bosquejo de toda una nueva realidad que no nos queda clara aún sobre cómo es la naturaleza en realidad.

Habrá que seguirle la pista a estos temas. El gran colisionador de hadrones en Suiza nos ha dado ya interesantes observaciones y ha demostrado la “partícula de Dios”, el bosón de Higgs, pero evidentemente el año que viene podría haber resultados tan espectaculares o más de los que hemos observado este año.

Referencias:

Phys.org