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Todos los impuestos son impopulares, es un hecho! Aún así, la pregunta se sostiene. ¿Por qué tanto alboroto con el impuesto a las telecomunicaciones?
A continuación un poco de antecedentes para entender mejor esta situación:
Todos los años en estas fechas se discute en el Poder Legislativo la Ley de Ingresos y Egresos de la Federación, en las cuales explican de dónde sale el dinero que piensan recaudar y en qué se lo piensan gastar. Sin embargo, ya se nos olvida que existen ciclos económicos que no son más que tiempos de expansión y tiempos de contracción de la economía, es decir, no es posible crecer sostenidamente por siempre. Por ello es que para 2010 resultaron insuficientes los ingresos del gobierno y decidieron tomar medidas para solventar los mismos gastos que en años atrás.

Por un lado, se incremento la estimación del precio promedio del petróleo para el próximo año, se amplió el techo del déficit fiscal y se redujo el gasto federal eliminando 3 Secretarías, liquidando Luz y Fuerza del Centro, entre otras acciones. Por el otro, se incrementaron los impuestos a los ciudadanos en los siguientes rubros:
• IVA de 15% a 16%
• ISR de 28% a 30%
• Impuestos a los depósitos en efectivo (IDE) de 2% a 3%
• Impuestos Especiales a Productos y Servicios:
o A la cerveza de 25% a 26.5%
o Al tabaco incremento de 160% a 170.9%
o A los juegos y sorteos del 20% al 30%
o A las Telecomunicaciones de 0% a 3%

No cabe duda que los impuestos que más poder recaudatorio tienen son los tres primeros que afectan: al consumo (IVA) y a los ingresos (ISR).

Sin embargo, en el caso de los impuestos especiales (IEPS), como los aplicados a la cerveza y al tabaco, históricamente encuentran su justificación en ser productos no deseables y que se debería reducir su consumo por generar efectos negativos en la sociedad, por ejemplo, en la salud y en el gasto del gobierno para tratar de resarcirlos.

Pero al gravar a las Telecomunicaciones nos revelan un ejercicio de desesperación fiscal e ignorancia de los impactos benéficos al país de una mayor utilización de las mismas. Vale la pena abundar en que estudios hechos a nivel internacional como la OCDE o a nivel nacional por la consultoría The Competitive Intelligence Unit han mostrado que el incremento de 10 puntos porcentuales en la penetración de servicios de telecomunicaciones de un país tiene impactos en crecimiento adicional del PIB de entre 0.3% en países industrializados a 2.8% en países en desarrollo. Además, han resultado tecnologías eficientes en tratamientos de salud, mejoras en la educación y hasta en ahorros en el gasto corriente de los gobiernos en su utilización.

Es una visión errónea pensar que las telecomunicaciones son un bien de lujo o que sólo son utilizadas por personas que perciben altos ingresos, cuando en la realidad observamos a menudo personas de niveles socioeconómicos C y D portando un teléfono celular o accediendo a internet en sus trabajos o cibercafés, elevando al mismo tiempo su capacidad productiva. Todo lo anterior sin contar que los servicios de telecomunicaciones ya pagan varios impuestos específicos para su provisión, además de los que paga cualquier otra industria como el IVA e ISR.

Entonces, suena contradictorio pedir por un lado que se realicen cada vez más trámites gubernamentales como el pago de impuestos en línea, para después ponerle un impuesto al internet, por ejemplo.

Incluso, en la propuesta de dictamen aprobado por la Cámara de Diputados, al imponer el impuesto de 3% a Telecom se excluyó a la telefonía rural, sin embargo, para definir cuales poblaciones serán rurales será a través del portal en internet del SAT “a efecto de facilitar la aplicación del gravamen”. Sería equivalente a gravar con impuestos al Diario Oficial de la Federación y luego pedir que se cumplan las leyes que ahí se publican.

Por todo lo anterior, hemos visto en los últimos días a la industria, la academia, la sociedad e incluso a la comunidad de Twitter, bajo el estandarte de #internetnecesario, apelar por el impacto negativo en el rezago nacional que tendría la aplicación de dichos impuestos en telecomunicaciones. Tanto eco generó que la misma Cámara de Senadores recibió a un grupo de twitteros para escuchar sus argumentos y enriquecer la discusión que viene en los próximos días.

En conclusión, análisis realizados por The CIU han estimado que este impuesto representaría sólo el 1.51% del hueco fiscal que buscan rellenar los legisladores. No obstante, implica un gran atraso al país tanto en productividad como en competitividad frente a nuestros principales competidores y socios comerciales.

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