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INTERNET PRIVACY

Desde hace tiempo ha llamado mi atención que a mucha gente parece no importarle mucho la falta de privacidad en Internet. Y tal vez no sea una falta de interés como tal, a veces ni nosotros mismos nos damos cuenta de cómo funcionan los ajustes y términos de privacidad en línea. Visitamos Facebook y no ponemos candados, sabemos que nos podrían espiar en cualquier momento pero, ¿qué importa si al cabo no estamos haciendo nada malo? La verdad, yo creo que importa, y mucho.

Claro que no sólo yo pienso esto, muchos expertos en el tema han hablado al respecto y lo único que hay que hacer para estar más conscientes del problema es escuchar. Uno de estos expertos es el reportero Glenn Greenwald, que dio una conferencia en TED en donde habla sobre el caso de Snowden y sobre por qué debería importarnos la privacidad aunque no tengamos nada que esconder. Los humanos somos seres sociales, pero privados; y justo eso es lo que hace que funcionemos en conjunto, como sociedad. Les recomiendo mucho que vean la conferencia completa, aquí se las dejo.

Desafortunadamente, no todos piensan como Greenwald. Algo muy alarmante fue por ejemplo, cuando en 2010 Steve Jobs, Eric Schmidt y Marc Zuckerberg declararon que “la privacidad ha muerto”. ¿Cómo puede desaparecer algo tan básico para la humanidad? En muchas constituciones, la privacidad es un derecho de todos los ciudadanos que viven bajo esa ley, así que en teoría, no tendría sentido su muerte, aún de forma digital. Ya que queda claro que sí hay un problema, nos podemos preguntar de dónde viene…

Es obvio que siempre han existido fallas en la privacidad, incluso desde antes que se usara Internet, el ejemplo más claro son los espías en los tiempos de antaño. El problema real aparece cuando nos dirigimos hacia un futuro cada vez más parecido al que presenta George Orwell en 1984; obra en la cual el autor presenta el concepto de un “Big Brother” que puede estar observando a todos en cualquier momento. Sabiéndose observada, la población se comporta de una forma distinta. Lo mismo pasa con Internet; no necesariamente nos están vigilando, pero sabemos que muchas empresas o el mismo gobierno podrían hacerlo en cualquier momento; ergo, nuestro comportamiento en línea cambia, se limita.

Y si bien en los inicios de Internet nos emocionaba el nuevo mundo de posibilidades, ahora no tanto. Había que publicar todo y había que compartir todo. Ahora muchos desearían poder borrar cosas que en un pasado morían por compartir. Igual que en un episodio de la serie Black Mirror, imagínense un mundo en el que sus memorias los persiguieran volviéndolos obsesivos, y en donde cualquiera pudiera pedirle a otro que le muestre literalmente sus “vivencias” de las últimas tres semanas (como si fuera una película). Si pueden ver el capítulo completo háganlo, pues aunque es muy exagerado, muestra algo similar a lo que vivimos hoy en día, en un mundo digital donde la privacidad no es lo suficientemente relevante. Conectamos montones de apps con nuestro Facebook, los scanners de los aeropuertos nos pueden desnudar y de la misma forma en que el protagonista de la serie le exige a su esposa ver sus memorias, nuestras propias parejas nos pueden pedir ver nuestros mensajes privados o nuestro historial.

Hay un gran problema de falta de privacidad y las leyes de la mayoría de los países no protegen a sus ciudadanos de ese loophole digital, al contrario, lo promueven. Aún así, no hay que caer en el extremismo de cerrar Facebook inmediatamente, regresar a mandar cartas en papel y pensar que la tecnología es nuestro apocalipsis. No. La tecnología seguirá avanzando y el detalle es que tenemos que avanzar como humanidad junto con ella.

Los usuarios debemos exigir que se respete nuestra privacidad como sucedió cuando Instagram se intentó apropiar de los derechos de todas las fotos subidas por la gente. Por su parte, las compañías y gobiernos deben plantearse si aprovecharse así de una tecnología es ético; además, también deben pensar a dónde nos pueden llevar estos actos. En mi humilde opinión, si no nos detenemos a pensar en la relevancia de la privacidad en línea, el futuro de la humanidad será una no muy agradable distopía que nos afectará más allá del mundo digital. ¿Ustedes qué opinan sobre este tema?

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