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Llegó un paquete de café molido al MatukPlex. Lo envió un usuario que le gusta Token y como muestra de agradecimiento decidió ofrecernos un poco del producto que cultiva, procesa y vende. Nadie le hizo mucho caso a la bolsa (sí, en el MatukPlex no son tan fans del café como yo) y después de unos días decidí probarlo.

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Ya sabes, agua en la cafetera, filtro de papel y a ponerle el preciado ingrediente. Todo bien, buen aroma, buen cuerpo, tal vez lo preparé un poco ligero, pero en general un buen producto. Al querer revisar de dónde venía me di cuenta de una gran realidad: algo tenemos en “el sistema” que no nos permite hacer las cosas bien desde el principio.

Me explico. Desde el punto de vista del producto, sin mayores quejas. Para algunos será un excelente café, para otros no, cuestión de gustos. El punto es que me interesó encontrar los datos del fabricante para poder estar en contacto en caso de requerir más, es decir, de querer comprar más.

La bolsa es de esas “metalizadas” y cuál fue mi sorpresa al no encontrar lo que buscaba. Textualmente lo que está impreso dice “Cafe(sic) de Altura”, “Seleccionamos y tostamos los mejores grados en el estado de Veracruz, para que usted disfrute de un exquisito cafe(sic)”.

Bien, convence, no atrae por el diseño, pero convence. Y luego lo peor. Continúan los datos del dueño del negocio, me imagino, su RFC y la dirección, calle, número, población y estado. Después el peso neto, un código de barras (que tuvo que haber solicitado en una asociación que se encarga de estos códigos) y ya. No hay más datos. No hay nada de contacto. No hay un teléfono. No hay una dirección de correo electrónico. Ya no digamos página web. Nada. Cero. Se acabó.

Incrédulo pensé que igual estarían del otro lado de la bolsa, pero no. No hay nada. ¿Cómo quieren vender más? ¿O ya venden mucho y no necesitan más clientes? Entiendo que igual el negocio es modesto, como la inmensa mayoría de las PYMEs en este país. Eso está muy bien. Pero en pleno 2015 no ofrecer una simple dirección de correo es un asunto que no puedo creer.

Por el RFC se puede apreciar que el dueño tiene unos 48 años. Estoy de acuerdo. No nació con correo, ni Internet, ni computadoras. Pero las nuevas generaciones están para eso. En estos típicos negocios familiares, seguro los hijos o hasta los nietos dominan estas artes simples de usar un correo electrónico. ¿Qué pasó, millenials?

No entiendo en verdad por qué suceden estas cosas. Creo que a todos nos iría un poco mejor si colocamos datos de contacto simples para que los clientes nos compren más. ¿Qué pasa si queremos más café de este proveedor? Pues nada. Nunca lo conseguiremos. No creo que nos demos la vuelta hasta Atzalán, Veracruz, para comprarlo.

Por favor, si en tu círculo familiar producen algún tipo de consumible o producto de venta al público, recuerda incluir siempre, siempre, siempre datos de contacto básicos. Igual si eres el encargado de hacer la página web, siempre ofrece un teléfono, una forma de contacto. No es tan importante el diseño, sino la información que se ofrece.

Uno nunca sabe dónde están los clientes, pero lo fundamental es que puedan contactarte. ¿No?

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