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Internet es una maravilla por su asombrosa capacidad de conectarnos y el beneficio que brinda sobre todo tipo de conocimiento; cualquier cosa que queramos aprender, seguramente la encontraremos navegando por la red. Incluso tenemos la facilidad de compartir nuestros momentos especiales, cotidianos o hasta simples pensamientos que nos consternan, como en esta ocasión yo lo haré.

Para comenzar, quiero destacar que mi mente es completamente caótica y paranoica, por lo que me suele jugar malas pasadas. Cualquier cosa anormal que detecto en mi contexto diario, para mí es señal de lo peor o de alguna conspiración. Mi piso se mueve por completo y le doy muchas vueltas al asunto. Empiezo a alucinar miles de cosas y no en el sentido literal, es decir, no veo cosas inexistentes, pero sí creo que experimentaré situaciones terribles. Mi pánico es mucho mayor en comparación a lo que realmente pasa.

El lunes pasado desperté como cualquier ser humano, pero con un dolor insoportable en los dedos de las manos. Los sentí entumidos y “engarrotados” de alguna forma, pero pensé que solamente había dormido mal y que había aplastado mis manos en el transcurso de la noche, por lo que pudieron haberse dormido.

A lo largo del día, el dolor desapareció y me tranquilicé. Sin embargo, cuando amanecí el martes, volví a experimentar el mismo dolor; sin poder mover mis manos. Con la ducha caliente que tomé desapareció el malestar, pero no podía dejar de pensar en eso.

Múltiples cosas pasaron por mi cabeza: que seguramente tenía un virus, que tenía problemas graves de circulación (porque por lo general no suelo hacer ejercicio) o que mis dedos se estaban gangrenando y que inevitablemente me los iban a tener que quitar.

Platicando con familiares y compañeros, me dijeron que probablemente era por recién haber entrado a trabajar y pasar horas en la computadora, por lo que mi cuerpo estaba comenzando a acostumbrarse, pero esa versión de la historia no me pareció del todo convincente y cometí el peor error de todos: buscar mis síntomas en Internet.

Definitivamente no es lo mismo buscar en Internet información sobre una banda musical, o contenido que nos emociona, que buscar información sobre un dolor muscular, en el pecho, en la cabeza, en las piernas, en un órgano, etc.

Me metí al buscador de Google y tal cual puse: “dolor de manos al despertar” y me salió una infinidad de páginas con información médica que indicaban una posible artritis reumatoide, la cual se caracteriza por ser una enfermedad crónica y degenerativa que provoca la inflamación de los cartílagos en las articulaciones. Quizá no suene tan grave como parece y sé que miles de personas la viven, pero nadie espera que nos suceda.

Después de seguir indagando, vi que no hay una cura real, solamente tratamientos y terapias para aprender a vivir con la enfermedad, lo cual no es del todo agradable. Comencé a sentir una preocupación incesante y puedo asegurar que la sugestión comenzó a hacerme sentir dolores inexistentes.

El poder de la mente es realmente sorprendente y si no tenemos un control adecuado, pueden haber graves consecuencias. Estar pensando tanto en esto, hizo que empezará a tener “síntomas” en otras partes de mis articulaciones; dolor en los dedos de los pies, en el cuello, y en mis tobillos. La verdad es que no creo que una enfermedad lo esté provocando, o quizá sí, pero lo más seguro es que sea mi mente jugando conmigo. Por supuesto, no quisiera que mis huesos se deformen, pero pensarlo todo el tiempo podría provocarlo.

Además, podremos ver miles de posibles problemas en Internet, pero siendo honestos, siempre veremos lo peor. Si nos duele un poco el pecho y buscamos en la red, vamos a creer que tenemos un tumor, cáncer de mama, o que vamos a morir, cuando a lo mejor solamente es una opresión de los nervios por un estrés constante. Si bien Internet nos puede dar una noción de lo que sucede, lo mejor siempre será acudir a varios médicos, hacernos análisis rutinarios y visualizar diversas opiniones hasta llegar a un resultado concreto.

Las fuentes que consultamos pueden ser poco fiables. Cualquier persona puede escribir y no todos tienen la misma capacidad para informar sobre determinados síntomas o trastornos. Los foros donde la gente comparte sus síntomas también son detonantes para que la preocupación nos inunde.

No nos podemos fiar de lo que los usuarios digan, porque no conocemos sus condiciones de vida, su contexto familiar, si toma algún medicamento con posibles efectos secundarios. Empatizar y ver que alguien “experimenta lo mismo” siempre hará que nos sintamos mejor al darnos cuenta de que no somos los únicos, pero debemos pensar objetivamente.

En conclusión, no debemos quedarnos con lo que Internet nos dice. Si tenemos un dolor anormal, o un síntoma fuera de lo común, hay que acudir a un médico en primera instancia.

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