Todo aquel que escriba y quiera publicar sus obras eventualmente tendrá la necesidad de buscar un editor que decida arriesgar dinero para imprimir el libro, distribuirlo y esperar que se venda lo suficientemente bien como para que el editor recupere la inversión y el autor empiece también a ganar dinero, además de ver su libro publicado.

Antes de las plataformas digitales las cosas eran más o menos así: uno como autor buscaba alguna editorial ad hoc para el trabajo. Hay editoriales, por ejemplo el Fondo de Cultura Económica, que no acepta manuscritos en ciertos temas, digamos los de “autoayuda”.

Una vez que se tiene una o más candidatas editoriales, hay que contactarse con ellos para ofrecer el libro recién escrito. Hoy en día la mayoría de las editoriales aceptan revisar obras terminadas, no uno que otro capítulo con la promesa del autor de terminar el libro si aceptan su obra. Si la editorial acepta el manuscrito, entonces se ponen de acuerdo en los términos.

En general, la mayoría de las editoriales da un 5 a 10% sobre las ventas del libro. Es decir que, curiosamente, aunque sin libro no hay nada, la editorial se queda con el 90% de lo que se venda. La razón es simple: la editorial es la que paga el tiraje, la distribución, etcétera.

Hoy hay editoriales que buscan nuevos modelos de negocios, como Rodrigo Porrúa, que no tiene que ver nada con la original Porrúa, la de la colección de “Sepan cuántos”. Sin embargo, Rodrigo Porrúa es bisnieto del fundador de la prestigiosa librería. Esto puede dar a confusiones así que hay que andarse con cuidado. El modelo de negocios de Rodrigo Porrúa es simple: revisan obras completas y si les gustan, las distribuyen pero el autor de la obra seleccionada tiene que pagar el costo de la impresión.

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Aquí, todo el dinero de las ventas va al autor hasta que recupera su inversión y después, la editorial y el autor va a un 50% de ganancias a cada uno. Suena bien pero el costo de imprimir los libros, digamos la cantidad mínima, 1000, equivale a unos 128 mil a 150 mil pesos que el autor debe poner. Esto resulta muchas veces un esfuerzo para el escritor aunque las condiciones propuestas sean mejores a las de las editoriales tradicionales.

Sin embargo, si usted como autor invirtió 150 mil pesos por 1000 libros y logra vender 500, al doble de precio, es decir, unos 300 pesos por ejemplar, tendrá que vender 500 volúmenes. Cosa que aunque suena una cantidad de libros pequeña, hay que venderlos. La editorial Rodrigo Porrúa tiene canales de distribución e incluso un programa de TV sabatino, en la TV de paga, para apoyar a los escritores que invierten con ellos.

Pero es claro que muchos autores no pueden poner 150 mil pesos esperando vender 500 ejemplares en un breve lapso de tiempo. Entonces la alternativa es la autopublicación y aquí hay varias posibilidades: Una interesante es poner el libro en Kindle, de Amazon, porque no hay quien le diga que su obra no sirve.

Usted autor tiene que pasarla al formato que Kindle usa (hay herramientas gratuitas por parte de Amazon para ayudarlo en este trance) y entonces usted autor fija el precio. De ahí, se llevará un 70% de lo que se venda y Amazon se queda con el 30%. Esto viene a ser el costo de la plataforma del gigante de los libros. No suena mal y la pregunta es si es funcional.

libro

Hablaré de mi caso en particular. Para probar esta idea de autopublicación puse uno de los libros que he escrito en esta plataforma. Armé el documento como lo pide Kindle y después de hacer las cosas como se tenían que hacer, mi libro apareció anunciado en Amazon.

Cabe decir que como no entendía algunas cosas sobre cómo publicar, me tuve que comprar un pequeño librito de Kindle (que me costó 99 cvs. de dólar), para que resolviera algunas dificultades que tenía. Y digamos que ésa fue mi inversión para publicar en la plataforma digital (Kindle) de Amazon.

¿Fue un éxito? ¿Se vendió mi libro por miles? No. A un precio de unos 60 pesos mexicanos por ejemplar electrónico, se vendieron menos de 50 ejemplares apenas. Tal vez el tema no era el más atractivo (era de ciencia) y eso no contribuyó a que la gente decidiera comprarlo. Y hablo de mi experiencia. Tal vez a otros ésta sea la plataforma usar.

Otra idea que habría que revisar sería la del sitio web lulu.com, quien es una plataforma de autopublicación que ofrece servicios a autores, artistas, músicos y empresas. Se pueden publicar libros y quienes los quieran comprar en papel lo pueden hacer y entonces el equipo de lulu.com lo imprime. Es decir, no hay una impresión previa de libros y no hay que pagar nada como autor. Si un libro se vende vía lulu.com, la empresa se queda con el 25%.

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Por último, en México tenemos a algunas editoriales que ofrecen la impresión de bajo tiraje, como ésta, que da una serie de opciones de formato, pasta blanda, pasta dura, impresión en color o en blanco y negro, encuadernación, etcétera. Aquí un autor puede pedir la cotización de lo que le costaría publicar un libro y si acepta la cotización podrá entonces imprimir mínimo 20 libros. Suena razonable porque digamos que el libro -de acuerdo a esta compañía- le cuesta al autor unos 150 pesos por ejemplar.

Si tiene que hacer 20 ejemplares mínimo, deberá pagar 3 mil pesos (más gastos de envío de los libros) y pudiese ser que si vende 10 a 300 pesos se quedaría con otros 10 para vender y ya habría recuperado su inversión. Esto suele ser mucho más sencillo que pensar en vender 500 ejemplares. Quizás para algunos autores esta sea una solución parea publicar sus obras, sobre todo porque se puede hacer dentro del territorio nacional.

Pregunta a los lectores binarios de unocero: ¿Qué otros servicios de autopublicación conocen? ¿Alguno los ha usado?

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