Seguramente muchos de aquí hemos sido víctimas de odiosas cadenas, memes ridículos e imágenes sin sentido que para lo único que sirven es para saturar nuestro almacenamiento.

Nunca falta que algún familiar te agregue a un grupo sin tu consentimiento, aunque bueno, eso no está mal. Está bien que haya convivencia, que WhatsApp acerque a la familia y, sobre todo, que haya contacto y comunicación con nuestros seres queridos. Ese no es el problema, sino los mensajes que envían y circulan por medio de esta plataforma.

Si ponemos atención, a nadie realmente le preocupa el bienestar del otro; los grupos familiares solamente son utilizados para mandar cadenas que advierten sobre cuestiones ilógicas y sin sentido, por ejemplo:

  • “Si no envías este mensaje a tus contactos, WhatsApp dejará de ser gratis”,
  • “Si calientas tus tupper en el microondas, te va a dar cáncer”,
  • “Las latas de refresco están contaminadas por orina seca de ratón, por lo que pronto podrías morir”
  • “A una amiga le pasó que iba caminando en la calle, tomó un teléfono público y se enfermó de SIDA porque éste tenía agujas con sangre infectada, compártelo con tus amigos para que tengan precaución”

Quizá suene algo gracioso, pero la situación es realmente alarmante. ¿Por qué la gente cree en este tipo de farsas?,¿por qué no comprueban la fuente original? ¿por qué se alarman y dan por hecho situaciones alejadas de la realidad como si en WhatsApp transitara la verdad absoluta?

Si un mensaje de este tipo te alarma, lo mejor es que acudas a otras fuentes con el fin de verificar de dónde provino la información antes de compartirla para evitar precisamente un miedo incesante colectivo.

En primera instancia, un mensaje transmitido “por parte de una compañía” jamás llegaría por medio de una cadena, pues las empresas hablan a través de sus sitios mediante comunicados oficiales. Por eso, lo mejor es comprobar el origen del mensaje.

Por otra parte, las imágenes de Jesucristo no faltan o las de Piolín para desear un feliz cumpleaños. De verdad se agradecen los detalles, pero a veces es sumamente molesto recibir cosas innecesarias. Considero que el objetivo primordial de WhatsApp se ha desvirtuado casi por completo.

Está perfecto enviar contenidos graciosos, absurdos y ridículos, pero la verdad es que luego exageran con las cadenas, imágenes de religión o fotografías de mujeres en paños menores y es verdaderamente incómodo que nuestro celular suene constantemente por mensajes que ni nos interesan, que seguramente dejaremos en “vistos” y que solamente nos dedicaremos a borrar.

Ya desde la década de los 90 existían cadenas de este tipo por medio del correo electrónico. Sin embargo, era más justificable caer en el engaño porque Internet era relativamente nuevo y lo desconocido siempre provocará incertidumbre.

Pero lo que sucede en la actualidad en redes sociales como Twitter, Facebook y WhatsApp ya no es justificable. Por lo menos antes las cadenas de correos buscaban sumar una gran cantidad de direcciones para después enviar publicidad o virus. Ahora, el objetivo de las cadenas ya es más insulso e ingenuo y, desafortunadamente, muchas personas siguen cayendo.

Curiosamente, las mamás, las tías y las abuelas son las actrices principales en la escena, ya sea porque tienen más tiempo libre, más acceso a los dispositivos móviles, u otras razones, pero no hay que confundirnos, porque los padres, tíos y abuelos tampoco se quedan atrás.

Si eres una de esas personas que dedica su tiempo a enviar imágenes, cuestiones religiosas o cadenas absurdas a través de WhatsApp, te invitamos a que lo dejes de hacer porque de verdad es molesto. Si no es tu caso, pero conoces a alguien que gasta su tiempo en estas cosas, enséñale esto, mientras le sugieres que se detenga.

Mamás, papás, tíos, tías… no se sientan mal con sus hijos si ellos ignoran los mensajes que envían, mejor comprendan por qué y qué deberían hacer al respecto para que la conexión por WhatsApp sea más amena.

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