Amazon ha sabido navegar bien en los diferentes escenarios que le ha tocado vivir (y muchas veces descubrir). En un principio comenzaron sólo vendiendo libros. Hacían una cosa y lo hacían bien. El sistema ofrecía confianza para usar tarjeta de crédito y, lo más importante, las mercancías llegaban a su destino en tiempo y forma (no en México debido a nuestro sistema de aduanas y correos). Con el paso de los años comenzaron a vender discos musicales y películas. Esta combinación de productos sentó las bases de lo que hoy es el principal minorista de Internet, que lo mismo vende la última novela de Dan Brown que productos de belleza, para mejorar la casa, una amplia gama de electrónicos de consumo, computadoras, ropa, calzado, relojes… en fin, un poco de todo.

El sistema en donde los mismos compradores escriben comentarios y “califican” los productos es tan acertado que influye, sin duda, en el éxito o fracaso de algunos productos o servicios. También la forma de relacionar productos de acuerdo al historial de compra de cada quien hace que la experiencia en general sea gratificante.

Hace relativamente poco, Amazon comenzó a vender contenido en formato digital, principalmente música en MP3, sin protección contra copias. La tienda funciona sin problemas y si acaso el catálogo no es tan grande como la de Apple, es un interesante competidor.

Y hablando del contenido digital, en Noviembre del 2007, después de muchas especulaciones, la empresa lanzó Kindle, un “lector digital” que sirve para comprar libros en formato electrónico, ah, y leerlos ocasionalmente. Soy tan preciso porque el dispositivo en primera instancia sirve para comprar más… y claro, la idea siempre es leer todos los libros que adquirimos, pero me temo afirmar que no siempre sucede así.

Kindle llegó a colocarse dentro de un nicho de usuarios que, para comenzar, leen mucho. ¿Cómo? Sí. La gente que le gusta la lectura compra muchos libros y no porque ya tiene una opción electrónica, va a dejar de adquirirlos. Al contrario, parece que la versión de puros bits y bytes viene a complementar lo que hemos consumido en papel por cientos de años.

El aparato, además de servir para leer libros, funciona como un receptor de datos y es posible suscribirse a periódicos y otro tipo de publicaciones que le enviarán en forma inalámbrica el contenido. La noticia es que el Kindle sale fuera de Estados Unidos y llega a México al igual que a otros casi 100 países.

¿Es lo único que existe? No, para nada. De hecho el Kindle no fue el primero en su tipo, ya que años antes otras empresas no muy conocidas habían lanzado su propia versión de lector, incluso, el gigante japonés Sony tiene su propio “Sony Reader” pero en México no se vende de forma oficial. Y la verdad es que nunca he visto muchos lectores en uso, tal vez porque generalmente se usan en casa o… ¿será que no se venden?

Mientras son peras o manzanas, el equipo de relaciones públicas de Amazon en México se acercó a un grupo de periodistas y nos ofrecieron un Kindle de prueba para “vivir la experiencia” (se venderá a partir de hoy a un precio de unos 280 dólares). Ya está en camino -es lo que nos indican- pues llegará directamente desde la tienda, tal y como si lo hubiéramos comprado. Al no tener conexión con la computadora, el aparato recibe todas las compras a través de una especie de red celular que también es de Amazon y se llama Whispernet. Fuera de USA tienen acuerdos con los principales operadores celulares.

No sé qué tan buena sea la experiencia de leer en uno de estos dispositivos. Sí los he visto y usado en las tiendas -los que están ahí de demostración- pero ya tenerlo durante unas semanas para usarlo, seguro cambará mi percepción de “no sirven” que desde hace mucho vengo pregonando. Ya veremos. Una cosa es segura, si hay alguien que tiene el “contenido”, músculo y conocimiento para aventurarse en este tipo de productos y servicios es… Apple, perdón, Amazon. ¿Verdad?

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