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Casi nadie se ha puesto a pensar que la mayoría de la población -hablo en general, de todo el planeta- tendrá sus primeros contactos con Internet a través de un celular. Las cifras son contundentes. Actualmente hay unos mil millones de computadoras alrededor del globo (es el número más consistente que pude localizar en varios sitios). Es respetable. Pero si buscamos cuántos celulares hay… la cifra es astronómica: 3,300 millones hasta noviembre del año pasado (y aquí cada mes se venden millones de teléfonos).

Eso nos da un panorama un poco diferente de cómo interactuará la mayoría de los humanos -que tengan acceso a algo de tecnología- con Internet. Los teléfonos “inteligentes” o SmartPhones siguen creciendo en ventas y penetración, ofreciendo modelos casi cada semana. Las empresas que los fabrican, junto con los desarrolladores de software son “la nota” desde hace varios meses. Sí, hay avances y mejoras siempre en el mundo de las PC, pero la acción está en las pequeñas pantallas.

Todos los que hemos tenido la suerte de “navegar” usando estos teléfonos (cualquier marca, modelo, versión o creencia) sabemos que la experiencia no es buena. Existen dos formas de hacerlo: algunos navegadores descargan toda la página o sitio, lo hacen “pequeño” y lo muestran en pantalla (el iPhone y el navegador Opera, por ejemplo), pero sigue siendo una experiencia lejana a lo óptimo. Otros, simplemente intentan interpretar lo mejor posible lo que hay en el sitio y muestran el contenido de la mejor forma posible, pero nunca igual que la página original.

¿A dónde voy con todo esto? Es indiscutible que todos los grandes (y pequeños) sitios que quieran recibir visitas, necesitarán ofrecer una versión móvil de su contenido, especialmente diseñada para estos dispositivos. ¿Por qué? Bueno, la pregunta es obvia: ahí estará el consumidor.

Esto abre una nueva categoría en cuanto a diseño y presentación de sitios en la red. El contenido que se puede disfrutar en un gran monitor no debe ser el mismo que el de una pequeña pantalla de centímetros. El asunto es que muchas empresas, cadenas, establecimientos y en general todo tipo de sitios parece que no le hacen caso. Para muestra basta un botón. El fin de semana pasado quería ir al cine, pero estaba lejos de cualquier PC. ¡Fácil! Navego desde mi teléfono a la página de los cines… ¡Jajaja! ¡No se ve nada! Aparece un rectángulo negro y listo.

Esa empresa, en este pequeño ejercicio, perdió un cliente. Y para un gran complejo de cines tal vez no es mucho en dinero, pero de poquito en poquito… cambian muchas cosas. Así, cada vez que necesitemos consultar algo a través del celular y la página no esté desarrollada para esas pequeñas pantallas, se perderán más clientes o prospectos.

No es fácil y no es barato. Tener dos o más tipos de sitios, de acuerdo al dispositivo de acceso, será un dolor de cabeza para todos los de sistemas y los que desarrollan contenidos, además de la parte administrativa. Pero por si alguien tiene duda que esto será la norma en el futuro, sólo revisen las cifras del principio.

¿Algún día podré entrar al portal de mi banco a consultar el saldo desde el celular? ¿Aparecerá un aviso diciendo “ah, ya vimos que está en su celular, cambiando a la versión móvil para su dispositivo” (y esto es para cualquier página)… no por el momento y mucho menos en México, donde sólo algunas pocas (muy pocas) empresas nacionales entienden la importancia de este detalle.

Ni hablar, esperaremos a ver que sucede. A ver si dentro de poco se puede consultar una simple cartelera desde el celular o cualquier otro contenido. Mientras tanto, ¿cómo es tu experiencia al navegar desde la minúscula pantalla? ¿A cuántos sitios no has podido entrar?

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