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Adan_Cortes_Nobel

Un estudiante de la UNAM que se coló a la entrega del Premio Nobel de la Paz en Noruega portando una bandera mexicana fue el personaje principal de los comentarios en redes sociales este miércoles.

Visto fríamente, lo que hizo no fue cualquier cosa, ya que colarse a una ceremonia de ese tipo tiene cierto “mérito” porque se requiere de una invitación muy especial, y acreditarse como prensa (que parece ser que fue el método que utilizó) es un privilegio reservado para pocos periodistas en el mundo.

Pero nadie supo de inmediato cómo le hizo para poder pararse a unos cuantos centímetros de los ganadores del Nobel de la Paz (premio que, por cierto, sólo un mexicano –Alfonso García Robles-  ha podido ganar en la historia), pero sí fue fácil conocer su nombre y sus datos personales, a pesar de que él ni las autoridades (noruegas y mexicanas) lo revelaron de inmediato.

Así, durante el día se supo que se trataba de Adán Cortés Salas, alumno de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, cuya cuenta de Twitter (@adan_cortes_) amaneció el miércoles con alrededor de 300 seguidores y para la mañana del jueves ya llevaba más de 6 mil (y contando)… y sin haber escrito un solo tuit, ya que se encontraba detenido.

Los portales de noticias empezaron a publicar verdaderas biografías sobre el joven, señalando que es un chavo que nunca se arrepiente de nada, que viajó a Costa Rica donde también se manifestó sobre el caso Ayotzinapa, que trabaja en la Alberca Olímpica y que su cumpleaños es el 5 de noviembre… todo esto basándose únicamente en lo publicado por él mismo en sus redes sociales.

Quienes empezaron a difundir su nombre fueron amigos, familiares y compañeros de clase, pero los medios prefirieron tomar como fuentes sus perfiles de Facebook y Twitter en vez de hacerlo, como se estilaba a la antigüita, entrevistando a personas que lo conocían.

Es decir: la huella digital de @adan_cortes_ fue suficiente para saber quién era este joven que unas horas antes era un verdadero desconocido. Así de simple.

Pero esto fue usado también en su contra, ya que las fotos que compartía, en donde le toca el seno a un maniquí o le saca una fotografía a una cajera de banco sin su consentimiento, mostraban prácticamente que no era digno de ser considerado una especie de “héroe nacional” por lo que había hecho.

Es más, sus actos provocaron la indignación de muchos usuarios de redes sociales que se mostraban preocupados por el estado de “la imagen de los mexicanos” después de ese hecho “vergonzoso” registrado durante un acto tan formal como la entrega del Nobel.

Así que en menos de 24 horas pudimos ver cómo un completo desconocido puede saltar a la fama, cuál es la nueva manera de hacer investigación de parte de muchos medios de información y de la polarización de opiniones sobre una inédita manera de protestar por la situación social y de seguridad que vive México en la actualidad. Un buen día para conocer cómo es la comunicación actual, pues.

En el país donde se compra un nuevo avión presidencial de millones de euros, se registra uno de los niveles educativos más bajos del mundo, el dólar alcanza los 15 pesos, desaparecen impunemente 43 estudiantes y los índices de corrupción son de los más altos del mundo, se discute si un chavo común y corriente dejó en mal ante el mundo en nombre de México.

Pero lo que llama más la atención es cómo las personas pueden ser juzgadas a partir únicamente de lo que se puede ver en sus redes sociales, calificarlo de “héroe” o de “chairo” con sólo ver un par de fotos y hasta conocer sus gustos y opiniones sin la necesidad de preguntárselas. ¿No es algo digno de analizar?

Desde la Red…
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