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Tuve que esperar unos 30 minutos para jugar el demo del E3 de The Last Guardian en una de las pocas estaciones a puerta cerrada disponibles en la expo de este año. Sin embargo, esta espera no fue nada en comparación de lo que he esperado por el próximo título de Fumito Ueda, el creador de ICO y Shadow of the Colossus, desde el 2009 cuando fue revelado.

Jugar un juego que ha estado en desarrollo tanto tiempo y con un distinguido pedigrí, es difícil separar la experiencia misma del peso casi aplastante de las expectativas en capas encima de él. Pasé una buena parte de la media hora con The Last Guardian con mi mente insistiendo que no era real que finalmente lo estuviera probando y que se trataba de un sueño.

El gameplay básico del juego se siente muy familiar para cualquiera que se haya enamorado de ICO en 2001. En su núcleo, el titulo trata sobre encontrar caminos a través de ambientes 3D complejos y detallados, con un poco de resolvimiento de acertijos y navegación. En una era de juegos de mundo abierto de más de 100 horas de duración, es un diseño agradable y admirable. The Last Guardian trae de vuelta un enfoque de la vieja escuela en la arquitectura y construcción del mundo en lugar de misiones secundarias interminables.

En vez de guiar a la misteriosa princesa de ICO, en The Last Guardian tienes una relación muy estrecha con Trico, un enorme grifo. Al principio del juego, tu personaje, un niño, despierta al lado de esta bestia al fondo de una misteriosa caverna. Él está prisionero por una grandes cadenas que rodean su cuerpo y tiene un par de estacas de madera clavadas en su piel.

Casi inmediatamente, el juego acumula simpatía con Trico gracias a una animación maravillosa. Al acercarte a la bestia con cautela, ésta deja escapar un rugido de dolor, un movimiento defensivo que te avienta hacia atrás por lo fuerte de su aliento. En comparación con las animaciones, captura de movimiento o la física de la mayoría de los otros juegos, esta simple interacción está llena de vida y emoción.

Tuve la misma sensación cuando Trico elegantemente se inclinó para beber de un barril de agua, cuando se lanzó de un acantilado a un enorme pozo de agua o cuando mi personaje se aferró a la nuca de la bestia cuando ésta se sacudía mientras intentaba liberarlo de las cadenas y salvarle la vida.

Trico viene hacia ti cuando lo llamas con un botón, algo que es indispensable para poder subir a superficies que están muy arriba, ya que te deja montar en su lomo. Cuando estás a punto de saltar a la siguiente plataforma, la bestia a veces simplemente se voltea, cual gato, aparentemente distraído por una molécula aire.

Otras veces, el animal se muestra temeroso para saltar a una zona, a menos que lo motives a hacerlo con barriles de agua o comida. Es difícil de captar en palabras, pero estos pequeños detalles de la animación y la inteligencia artificial dan al juego un tremendo sentido de la vida.

Por todas estas piezas inmediatamente convincentes del demo de The Last Guardian, todavía hay algunas pequeños problemas técnicos. El framerate del juego se reducía notablemente en muchos puntos, lo que hacía que me distrajera de la iluminación pictórica y del diseño artístico.

También puedes casi escuchar al PS4 gritando de dolor al intentar modelar de forma realista de cada una de las plumas de la espalda de Trico, algo que empuja más a la bestia a los terrenos del uncanny valley. Afortunadamente, sus desarrolladores aún tienen tiempo de corregir estos detalles antes de que el juego finalmente salga en octubre.

Tampoco quedé enamorado de los controles del juego. Muchas cosas se sentían un poco flojas o imprecisas; las acciones simples, como posicionar a tu personaje para que salte, la alineación de la cámara, subir por la espalda de Trico o trepar un obstáculo eran más difíciles de ejecutar de lo que deberían de haber sido.

Por supuesto, esta holgura no es algo que rompa el juego, el cual se enfoca más en la exploración y la experimentación que en la precisión, pero sí admito que fue un tanto molesto, incluso para haber sido un demo corto.

Después de todo este tiempo, el mero hecho de que The Last Guardian exista como un producto jugable es suficiente para limpiar muchos años de esceptisismo que muchos de nosotros tuvimos. Eso sí, será interesante ver, cuando en unos meses esté liberado el juego, si logra destacar de entre la oleada de lanzamientos de finales de año o si simplemente será un proyecto ambicioso en su momento que tardó demasiado en salir.

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