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¿Podría ser Venus habitable?

Venus es el segundo planeta del sistema solar. Y se sabe desde hace mucho que tuvo en algún momento agua líquida en su superficie. Los científicos ahora especulan si podría ser habitable.

Venus pudo haber tenido agua líquida que data de algo así como 2 a 3 mil millones de años, hasta que ocurrió una transformación dramática, que podría haber comenzado hace unos 700 millones de años en donde la superficie del planeta cambió en un 80% de su territorio.

En un estudio presentado por Michael Way, del Instituto Goddard para las Ciencias Espaciales, se da una nueva visión de la historia climática de Venus y sus implicaciones si pensamos en su posibilidad de ser habitable. Este trabajo podría dar más luz sobre exoplanetas en órbitas similares.

Foto: NASA

Hace unos 40 años, la sonda Pioneer -de la NASA- viajó a Venus para ver qué secretos escondía el planeta. Se descubrió que en algún momento tuvo océanos con agua líquida.

Hoy, el Dr. Way y su colega, Anthony del Genio, han creado una serie de cinco simulaciones asumiendo diferentes niveles de agua que pudo haber tenido Venus en su historia climática en su pasado y presente.

En esos cinco escenarios, hallaron que Venus fue capaz de mantener temperaturas estables que llegaban a un máximo de 50 grados Celsius y un mínimo de unos 20 grados Celsius, por cerca de tres mil millones de años.

Un clima de temperatura que pudo haberse mantenido en Venus si no es que una serie de eventos hubiesen cambiado este escenario, en donde la liberación de dióxido de carbono guardado en las rocas del planeta, hizo que cambiara el clima hace unos 700-750 millones de años.

«Nuestra hipótesis es que Venus pudo haber tenido un clima estable por miles de millones de años. Es posible que eventos prácticamente globales en el planeta hiciesen esta transformación que cambió un clima como el de la Tierra a un planeta digno del infierno por el calor que recibe y que no puede ya contrarrestar», comentó Way.

Foto: NASA

Tres de los cinco escenarios estudiados por Way y Del Genio, asumieron que la topografía de Venus era como se ve ahora y se consideró un océano profundo con cerca de 310 metros de profundidad, con una capa superficial de agua que promediaba 10 metros y una pequeña cantidad de agua que se encontraba sellada en el suelo venusino.

Los investigadores incluyeron un escenario con la topografía de la Tierra y 310 metros de océano, y finalmente, un mundo cubierto por agua de un océano con una profundidad de 158 metros.

Para simular las condiciones del entorno de hace 4.2 mil millones de años, 715 millones de años y ahora, los investigadores adaptaron un modelo general de circulación para tomar en cuenta el incremento de la radiación solar que toda la vida ha calentado al planeta, así como la composición de la cambiante atmósfera.

Hay que decir que muchos investigadores piensan que Venus está más allá del límite de la zona habitable de nuestro sistema solar y que está demasiado cerca del Sol para poder tener agua líquida. Sin embargo, en este nuevo estudio se habla de que no hay elementos suficientes para descartar su habitabilidad.

«Venus actualmente tiene casi el doble de la radiación solar de la Tierra. Sin embargo, en todos los escenarios que hemos modelado, hemos hallado que Venus podría soportar temperaturas en su superficie accesibles para mantener el agua en condición líquida», afirman los investigadores.

Hace 4.3 mil millones de años, poco después de su formación, Venus podría haber tenido un periodo de enfriamiento rápido y su atmósfera podría haber estado dominada por el dióxido de carbono.  Si el planeta evolucionó como lo hizo la Tierra, en algo así como 3 mil millones de años, el dióxido de carbono pudo haberse asentado en las rocas de silicato y fijado en la superficie.

En un segundo modelo, de hace 715 millones de años, la atmósfera de Venus podría haber sido dominada por trazos de nitrógeno y cantidad de dióxido de carbono y metano, muy similar al día de hoy en la Tierra, y estas condiciones podrían seguir presentes en Venus el día de hoy.

Pero esto pudo haber causado que el dióxido de carbono de las rocas en Venus se liberara y ocurriera una transformación en Venus que hoy en día sigue siendo un misterio, probablemente ligado a la actividad volcánica del planeta. Una posibilidad es que las grandes masas de magna que hubiesen sido expulsadas, liberaran más dióxido de carbono de las rocas derretidas y se fuese el mismo hacia la atmósfera.

El magma solidificado antes de alcanzar la superficie pudo haber creado una barrera por la cual el gas no podría haber podido ser re-absorbido. La presencia de grandes cantidades de dióxido de carbono dispararon el efecto invernadero, que provocó el aumento de la temperatura en Venus hasta en 462 grados, que es precisamente el promedio de temperatura de dicho planeta hoy en día.

«Algo pasó en Venus en donde una enorme cantidad de gas se liberó a la atmósfera y no pudo ser reabsorbido por las rocas. En la Tierra tenemos ejemplos de esto, por ejemplo, las trampas en Siberia de hace 500 millones de anos, que están ligadas a la extinción masiva, pero no en la escala vista en Venus. Esto transformó completamente a Venus», dice Way.

Hay, desde luego, dos incógnitas que deben develarse antes de atacar el problema de la habitabilidad de Venus. La primera tienen que ver con qué tan rápido se enfrió Venus inicialmente y su fue capaz de condensar agua líquida en su superficie. La segunda incógnita tiene que ver si el supuesto evento que transformó su superficie fue uno solo o una serie de eventos encadenados que tienen su origen hace miles de millones de años en la historia de Venus.

«Necesitamos más misiones para poder estudiar Venus de forma más detallada para entender la historia y la evolución del planeta», dijo Way.

«Sin embargo, nuestros modelos muestran que hay posibilidades reales de haber podido ser habitable y radicalmente diferente al Venus que vemos hoy. Esto abre todo tipo de implicaciones para los exoplanetas encontrados que bien podrían estar en lo que hemos llamado la ‘zona de Venus’, en donde de hecho se tiene agua líquida y cambios en la temperatura», concluye Way.

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