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El asteroide que cayó en Tunguska

El 30 de junio fue el aniversario 111 de uno de los eventos más destructivos originados por un cuerpo celeste.

El 30 de junio de 1908, cerca del río de Tunguska, Podkamennaya, en Siberia, un asteroide o meteoro llegó a la Tierra y causó una enorme explosión, literalmente abarcando unos 2000 kms cuadrados de bosque, que fue arrasado.

El evento no sólo tiene significado histórico, pues los científicos siguen publicando investigación del evento y lo que esto nos dice de los asteroides.

Afortunadamente, para los residentes de Siberia en ese tiempo, el área en donde chocó el asteroide aparentemente no provocó daños humanos pues la población estaba muy dispersa. Sin embargo, la onda de choque después del impacto se sintió en todo el planeta.

Nunca se halló el asteroide impactado y la gente creyó en ese tiempo que la onda de choque había sido provocada por un volcán en explosión o por un accidente minero.

Tunguska

Hay muchas incógnitas sobre el evento de Tunguska, por ejemplo, por qué no se halló el asteroide o el impacto del cráter, así como la falta de explicaciones sobre por qué no se hallaron fragmentos siquiera del meteoro.

A pesar de esto, investigaciones recientes sobre pequeños meteoros podrían explicar lo que pasó hace 111 años.

En febrero del 2013, un meteoro se introdujo en la atmósfera terrestre en Chelyabinsk, Rusia y creó una dramática explosión que rompió cristales y que hirió a más de 1000 personas.

El evento fue grabado en video por muchos espectadores y los investigadores usaron estas imágenes para estimar el tamaño del asteroide, su movimiento y velocidad.

Descubrieron que era del tamaño de un edificio de cinco pisos y que explotó a 15 millas sobre la superficie terrestre, equivalente a una explosión de 550 kilotones. Se ha estimado que un meteoro de este tamaño podría impactar la Tierra cada 10 y 100 años en promedio.

Los modelos de computadora tomaron estos datos y los aplicaron al evento de Tunguska.

Hallaron que el evento pudo haber sido causado por un meteoro de piedra, más que por uno de hielo y que debió haber tenido entre 49 y 79 metros de diámetro.

Entró a la atmósfera a unos 54,717 kms por hora, y explotó sobre la superficie a una distancia de entre 9 y 14 kms de altitud, por lo que no se halló cráter de impacto o fragmentos.

Hay noticias buenas, a todo esto: la brecha entre impactos de este tamaño pueden medirse en milenios y no siglos, como antes se había pensado.

Las malas noticias es que este tipo de impactos continuarán ocurriendo y no sabemos ni entendemos cómo romper dichos meteoros o bien cómo proteger a la Tierra de los mismos.

«Tunguska es el impacto cósmico más grande que han observado los humanos modernos», dijo David Morrison, un científico planetario de la NASA, en el Centro de Investigación Ame.

«Este es el tipo de impactos de los cuales queremos protegernos en el futuro», concluyó.

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