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Hay muchas personas que sin duda han contribuido de manera notable a la tecnología y que pasan desapercibidas porque los medios simplemente las ignoran. Tal parece ser el caso de Jean E. Sammet, una ingeniera de software quien ayudó a diseñar COBOL, un lenguaje de programación que originalmente se usó para las cuestiones de negocios. Sammet murió el 20 de mayo en Maryland. Tenía 89 años de edad.

Sammet vivía en una comunidad de retiro en Silver Spring y murió en un hospital cercano después de una breve enfermedad, comentó Elizabeth Conslik, la vocero del Colegio Monte Holyoke en Massachussetts, donde la Sra. Sammet hizo su licenciatura primero y después trabajando como profesora de ciencias de la computación.

El lenguaje COBOL, quien la Sra. Sammet ayudó a diseñar, tiene ya medio siglo de vida pero se han escrito millones de líneas de código que aún se ejecutan en computadoras “mainframe” que en general se encuentran en corporaciones grandes y agencias gubernamentales alrededor del mundo.

Sammet se había graduado en matemáticas cuando tuvo su primer encuentro con una computadora en 1949, en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Pero aparentemente esto no tuvo una fuerte impresión en ella. “Pensé que la computadora era una pieza de hardware obscena y no quería realmente hacer nada con ella”, comentó la ingeniera en una entrevista que se le hizo en el año 2000.

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La aversión inicial no es inusual entre los puristas de la ciencia, que veían a la computadora como simplemente una herramienta. Sin embargo, todo esto fue mucho antes de que el cómputo emergiera como una disciplina académica. Pasó el tiempo y Sammet eventualmente comenzó a hacer algunos cálculos usando tarjetas perforadas, las cuales alimentaba a la computadora. “Para mi gran asombro, me encantó todo esto”, dijo Sammet.

A principios de los años 1950s, la industria del cómputo estaba en su más tierna infancia y no había carreras de cómputo o incluso cultura académica al respecto. Lois Haibt, una contemporánea de la Sra Sammet en IBM dijo que la ingeniera trabajó por cerca de tres décadas. “Tomaba a todo aquel que tuviese aptitud para resolver problemas, ya fueran jugadores de bridge, ajedrez, e incluso mujeres”.

La Sra. Sammet fue una de las mujeres más importantes de su generación en lo que se refiere a cómputo. Su profundo interés se ancló en los lenguajes de programación. Su ambición, de acuerdo con Ben Shneiderman, un científico de cómputo de la Universidad de Maryland, era la “de poner en comunicación a cada persona con la computadora”.

Jean Sammet nació en 23 de marzo de 1928 en la ciudad de Nueva York. Sus padres, Harry y Ruth Sammet fueron abogados. Jean, sin embargo, destacó en matemáticas desde el primer año y decidió ir a la escuela Mount Holyoke, debido a que tenían un excelente departamento de matemáticas.

¿Qué lenguaje de programación aprender?

Sus habilidades de programación la llevaron a trabajar en Sperry Gyroscope, que eventualmente sería Sperry Rand, y en Silvania Electric antes de que se uniera a IBM en 1961. Sammet era además historiadora del cómputo y escribió un libro clásico al respecto: “Programming Languages: History and Fundamentals”, publicado en 1969.

En 1974 la Sra. Sammet se convirtió en la primera mujer presidenta de la ACM (Association for Computing Machinery), y estuvo en ese cargo por dos años. Pero su mayor contribución fue el legado al crear COBOL. Para finales de 1950 estaba ya claro que las computadoras podrían ser también útiles en el mundo de los negocios y no sólo para hacer complejos cálculos matemáticos. Así, las máquinas bien podrían ser usadas en programas de contabilidad, inventarios y en operaciones comerciales. Esto llevó a la creación de COBOL – Common Business Oriented Language, lo que revolucionó el mundo de los negocios.

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos, el comprador más grande de computadoras en ese tiempo, puso las guías generales parea COBOL, indicando que debería usarse el inglés más simple. Tiempo después, el Pentágono declaró que no compraría o rentaría ninguna computadora que no corriese COBOL.

Grace Hopper, la que acuñó el término de “bug” para referirse a un error de la computadora, trabajaba en los años 1950s en Sperry Rand y fue quien lideró los esfuerzos para crear un nuevo lenguaje de programación. La Sra. Hopper se le conoce frecuentemente como “la madre de COBOL”, pero Hopper no diseñó el lenguaje, cosa que hicieron otras seis personas, entre ellas, Sammet. “No oculto mi admiración por Grace”, dijo Sammet en alguna ocasión, “pero ella no fue la madre, la creadora o la desarrolladora de COBOL”.

El arte de la programación

La propuesta de COBOL se presentó en 1959 y se aceptó por los fabricantes de computadoras que trabajaban en y7 para el Pentágono. COBOL, al menos en sus primeras versiones, permitía a los programadores escribir código sin mucha estructura, llevando a programas que eventualmente se definieron como código espagueti. Por ello muchos académicos tenían una aversión natural a algo así. En 1975 Edsger Dijkstra, un científico prominente del cómputo, dijo que “el uso de COBOL destruye la mente”.

Pero COBOL fue innovador para su tiempo en la forma en como se describían y se representaban los datos. Dio software que organizaba los datos básicos de los ciudadanos, incluyendo nombres, direcciones, números de seguridad social, etcétera. Brian Kernigham, un científico de cómputo que trabaja en la Universidad de Princeton, dijo que COBOL “era realmente bueno para manejar datos formateados”.

En la medida que fue evolucionando COBOL, Sammet impulsó su desarrollo en disciplinas como ingenierías y ciencia para hacerlo más útil. Grady Booch, de IBM Research comentó: “Jean Sammet fue una voz consistente de integridad en estos esfuerzos”.

Referencias: NY Times 

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