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Las compañías que hacen teléfonos continuamente muestran sus avances en los nuevos modelos. La tecnología es francamente sorprendente si lo pensamos con cuidado, porque en un empaque que mide alrededor de 7 x 14 x 0.6 centímetros tenemos acceso a una computadora que sobrepasa por mucho el poder de cómputo de las máquinas que se usaron para poner a un hombre en la Luna. Pero además, las prestaciones de algunos productos de gama alta son asombrosos: identificación por huella celular, pantalla táctil que incluso es sensible a la presión, millones de colores en pantallas con resoluciones de alta definición, entre muchas otras cosas.

Todo esto tiene sus pros y sus contras, y en el rubro de lo malo es el precio de estos nuevos dispositivos. Por ejemplo, el siguiente Galaxy, el S8 de Samsung, promete ser maravilloso y hay ya quien lo quiere tener. Sin embargo el costo es de 720 a 849 dólares en los Estados Unidos y hasta donde entendemos, se trata de un teléfono que será vendido solamente por algún carrier en particular.

Y no dudo que el sistema los valga pero piensen un poco en el precio: ¿alguien necesita un teléfono que cuesta más que incluso algunas computadoras personales de escritorio? ¿alguien puede sacarle provecho a lo que unos 20 mil pesos pueden dar en un teléfono inteligente? Y uno escucha opiniones de personas que dicen que el costo es lo de menos porque el jugo que se les puede sacar a estos dispositivos está bien justificado. Pero yo pregunto, ¿apoco un teléfono de 3 o 4 mil pesos no puede hacer más o menos lo mismo?

Porque sí, hay que reconocer que el hardware puede ser fantástico y súper veloz, pero muchas cosas que hacemos con nuestros dispositivos móviles requieren de una conexión a Internet y es ahí donde “la puerca tuerce el rabo”. Si la conexión es mala o lenta, la velocidad del procesador, palidecerá y esos 20 mil pesos gastados ya no parecerán una gran inversión. Y es como lo que pasa con las computadoras de escritorio: si no tenemos suficiente memoria, el acceso en muchos casos será lento y eso aunado al cuello de botella que representan los discos duros tradicionales en términos de velocidad, harán que el mejor sistema ya no se vea tan eficiente y bueno como habríamos esperado.

Encuesta: ¿Hasta cuánto estás dispuesto a gastar por un smartphone de gama alta?

Creo que las empresas que construyen este mundo de dispositivos móviles está llegando a sus límites pero buscan seguir innovando porque esto pudiese ser algo parecido a mantenerse vivo en el mercado. Apple podría sacar un sensor de glucosa para su reloj (el cual es una terminal tonta del iPhone), y la verdad me pregunto si esta novedad será suficiente para mantener el Apple Watch en el interés del público, porque obviamente mientras más cosas haga el dispositivo, más costoso será y más si es quien Apple el que saca la novedad.

Así pues, habría que hacer un ejercicio de sensatez, quizá, y de verdad ver si necesitamos un teléfono que cueste 20 mil pesos, ya sea Samsung, ya sea el siguiente iPhone, el que sea. Y habría que considerar si de verdad lo necesitamos o es que nos han creado una necesidad ficticia y hemos caído, como suele pasar, inevitablemente en el juego de la mercadotecnia. Pudiese ser que en lugar de pagar esos 20 mil pesos pudiésemos usar una buena parte de ese dinero para alguna otra cosa que quizás nos sea más necesaria.

Y nos quejamos consistentemente de que la publicidad nos bombardea continuamente y sin miramientos, pero hay algo claro: les funciona. Y seguimos adquiriendo equipos costosísimos que tal vez en el fondo ni necesitamos ni valen tampoco tanto la pena.

Pero ¿qué piensan los lectores binarios de unocero?

Desde la Red…
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