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Siete años después de su lanzamiento, el RPG de acción, NieR, es más recordado por su potencial filosófico que por sus secuencias de acción. NieR: Automata, que continúa después de uno de los finales más difíciles de alcanzar en el título original, está obsesionado con las mismas preguntas que su antecesor, como cuál es el propósito del ser humano o la verdadera distinción entre la inteligencia natural y la artificial.

NieR: Automata es embriagador, pero también muy coherente, y sin duda esa es una rara combinación que no se ve muy a menudo. Es inteligente, pero no pretencioso. Tiene fácilmente la trama más interesante de cualquier juego desarrollado por Platinum Games -estudio que probablemente sea el mejor en juegos de acción- y algunas de las animaciones más impactantes que se pueden ver en un título moderno.

NieR: Automata se lleva a cabo en el futuro, mucho después de un ataque alienígena que hizo que la humanidad huyera a la luna. La mayor parte del juego la pasas luchando la guerra de alguien más, al igual que tus enemigos, los cuales van desde androides hasta gigantescos robots de lucha.

Decir más acerca de cómo funcionan las cosas en el título sería estropear la trama cuidadosamente equilibrada y lentamente desplegada de NieR: Automata. Basta con decir que, aunque el juego no ofrece necesariamente grandes momentos de conmoción, es consistentemente interesante. En su mayoría se siente como un anime, sobre todo de aquellos de los años 90, en los que se preguntaban si las máquinas tienen almas.

La trama se desarrolla entre secuencias de acción muy bien desarrolladas por Platinum Games. En ellas tienes tu ataque pesado en el botón de triángulo y el ligero en el cuadrado. Ambos se pueden mejorar dependiendo de las armas asignadas a estos botones. Puedes disparar láseres desde cierta distancia, los cuales hacen más daño y son más eficaces para el control de multitudes de enemigos que las armas de los protagonistas de los antepasados del juego, como Dante de Devil May Cry y Bayonetta. De hecho, si juegas en la dificultad Normal, puedes abrirte camino por un buen número de peleas quedándote lejos y disparando a distancia.

Por supuesto, saltar a las batallas es mucho más divertido, aunque los sistemas de NieR: Automata se sienten simplificados en comparación con otros juegos de Platinum Games. Esquivar es esencial y te da una apertura para desencadenar un ataque único de un arma específica. A pesar de que el juego tiene un buen sistema de combos gracias a su magnífica y fluida animación, la poca variedad de enemigos sí representa un problema.

De hecho, pasas mucho tiempo corriendo a través de entornos muy familiares y luchando contra enemigos que ya has matado una y otra vez con anterioridad. No me lo tomen a mal, es algo divertido de hacer, ya que el equipo de desarrollo tiene mucha experiencia en el diseño y animación de sistemas de combate, pero el de NieR: Automata no necesariamente se siente fresco. Afortunadamente hay excepciones a esto, particularmente en las batallas contra los jefes y las secuencias de bullet hell.

El hábito de NieR de transformarse repentinamente en otro género de juego no es tan pronunciado en Automata como lo fue en el original, pero estas secuencias pueden ser bastante maravillosas, ya que los patrones de los jefes son divertidos de separar y jugar a través de ellos.

Estas peleas se pueden estirar y cambiar de forma a medida que avanzan, llevándolas en direcciones inesperadas que desafían al jugador y son un claro ejemplo de lo que logra la cámara y los temas más grandes con los que el juego trabaja. Platinum Games siempre ha hecho una gran labor al diseñar batallas con jefes, y eso sigue siendo cierto aquí.

Sin embargo, algunas de estas grandes piezas funcionan mejor unas que otras. Cuando el juego se mueve a una perspectiva 2D se vuelve difícil hacer un seguimiento de dónde está tu personaje en la pantalla y los sistemas de combate no se traducen particularmente bien. Este es el caso de algunas secuencias y peleas con los jefes, con las cuales nunca haces realmente clic. Por ejemplo, algunas se centran en lanzarte enemigos en grandes cantidades, lo que rara vez es una forma interesante de crear desafío.

El juego se lleva a cabo en un mundo abierto y pasas mucho tiempo corriendo entre diferentes lugares. Me encontré con poca inclinación para explorar o tomar misiones secundarias, sobre todo porque la mayor parte del botín que recolectaba en ellas parecía tener muy poco impacto en la aventura principal.

Las opciones de personalización de personajes son bastante interesantes y puedes recoger más equipo de los cadáveres de otros jugadores que encuentres dispersos a tu alrededor. Sin embargo, sentí que muchos componentes nunca fueron finalizados, lo que hubiera reforzado la experiencia aún más.

También hay problemas estéticos y de rendimiento. En un PS4 estándar (no Pro) el juego sufre por mantener un framerate estable. Hay frecuentes bajas en los ambientes abiertos, y a veces durante el combate. Este es un problema cuando las secuencias de batalla ya son difíciles de mantener, especialmente porque pasas la mayor parte de tu tiempo junto con un personaje secundario que se parece mucho a ti cuando la cámara se aleja.

Por otro lado, el mundo está lleno de paredes invisibles que hacen que la exploración sea menos interesante. A veces se siente como que el mundo está diseñado exclusivamente para funcionar en el marco de la narrativa del juego, en lugar de ser un espacio que está destinado a ser interesante por sí mismo.

Para muchas personas, estas cuestiones no serán mayor problema. La trama de NieR: Automata es realmente interesante, pero no siento que necesariamente gané más al jugar el juego de lo que podría haber leído sobre él. Eso no quiere decir que no la haya disfrutado y en realidad también me ha encantado ver cómo otras personas con las que he platicado lidian con las diferentes ideas del juego, pero sí admito que hubo un momento en que me sentí curiosamente desinteresado en jugar hasta el final del título.

Dejando de lado esos problemas, NieR: Automata es un juego con momentos de grandeza y con una ambición tan admirable que es casi imposible que no te guste. Cuenta con una historia compleja, madura y adulta con la que ha logrado acumular una gran cantidad de seguidores devotos.

Sin embargo, es posible que por su temática no sea del agrado de muchas personas, pero sin duda se trata de uno de esos títulos que tanto necesita la industria por su innegable personalidad y capacidad para sorprendernos, además de que demuestra que es capaz de sobresalir en una temporada en la que salieron otros grandes juegos, como The Legend of Zelda: Breath of the Wild y Horizon: Zero Dawn.

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