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Hans Berliner fue un científico de computadoras que además fue campeón mundial por correspondencia. Una de sus partidas es probablemente una de las obras de arte dentro del juego ciencia, y que le permitió ganar el título mundial. A los 87 años le alcanzó la muerte en Riviera Beach, Florida.

Berliner fue un experto en el ajedrez por correspondencia, cuando se mandaban las jugadas a través de tarjetas postales (no como ahora que se usan servidores especiales). En ese entonces cada jugador, al recibir el movimiento de cada uno de sus rivales, tenía unos 3 días para enviar por correo su respuesta a cada uno de los contrarios con los que jugaba.

Los campeonatos mundiales por correspondencia podían durar en promedio unos cuatro años. Por ejemplo, cuando Berliner ganó el título mundial, las finales empezaron el 1 de abril de 1965 y terminaron el torneo 3 años después. Berliner fue el quinto campeón mundial por correspondencia.

Hay que decir que el estadounidense logró además un récord: ganar el torneo con un margen de tres puntos. Además, su partida contra el gran maestro ruso de la especialidad, Yakov Estrin, que terminó en el lugar 13 (de 17 posibles), es una de las grandes joyas del ajedrez.

Andy Soltis, gran maestro de ajedrez pone a esta partida como la número 1 en su libro “The 100 Best Chess Games of the 20th Century” (del año 2000). Aparte de ser campeón mundial por correspondencia, Berliner era maestro internacional, solamente un grado por debajo del título de gran maestro.

A principios de los años 60 del siglo pasado, inspirado por el trabajo de pioneros en programación en inteligencia artificial, Berliner -quien trabajaba en ese entonces en IBM- decidió escribir su propio programa de ajedrez. Con 40 años de edad, justo cuando se había coronado como campeón mundial por correspondencia, Berliner entró en la Universidad de Carnegie Mellon en busca de un doctorado en ciencias de la computación. Al término de estos estudios entró a trabajar en la propia universidad.

En la medida que trabaja en ajedrez computarizado, Berliner se dio cuenta que este enfoque, previamente usado, nunca podía ser tan efectivo como el usar el de fuerza bruta y analizar el mayor número de jugadas posibles.

Para entender qué hacer, Berliner entonces trabajó primero en el backgammon, que es un juego mucho más sencillo. Pero se demostró que el juego también era muy complejo como para usar la lógica. Había unas 60 jugadas posibles en cualquier momento y 21 posibles resultados al tirar el dado.

Berliner entonces decidió hacer un programa que pudiese jugar Backgammon pero en algún punto algo salía mal. Al analizar el problema se descubría que la computadora se había equivocado justo cuando el juego empezaba a cambiar y entonces el programa fallaba para ajustar su estrategia. Berliner entonces aplicó lógica borrosa para permitir que su programa estimara los posibles resultados de las jugadas y eso finalmente fue lo que funcionó.

En julio de 1979 le llamó al nuevo programa BKG 9.8 y ganó 7-1 contra Luigi Villa, el campeón mundial del Backgammon. El programa de Berliner fue el primero en derrotar al campeón del mundo en un juego de mesa, aunque el autor del software indicó que el programa tuvo mejor suerte con los dados que su rival, el Sr. Villa, en todo el encuentro a 8 partidas.

Entonces Berliner regresó a construir su programa de ajedrez, trabajando con sus alumnos, incluyendo el Sr. Ebeling, quien fue en su momento uno de los expertos de cómputo más conocidos en Estados Unidos. También contó con la ayuda de Murray Campbell, quien más tarde formó parte del equipo que diseñó y construyó Blue Deep, la computadora que venció a Kasparov en 1997.

En la primavera de 1985, la nueva computadora, hiTech, hizo su debut. Rápido llegó al nivel de maestro y poco después al de maestro senior, convirtiéndose en la computadora más fuerte en ajedrez en ese momento. En 1988 fue la primera computadora que venció a un gran maestro en un match (3.5 – 0.5), derrotando a Arnold Denker, aunque los mejores tiempos de este excampeón estadounidense ya habían pasado.

Hans Berliner nació en Berlín, el 27 de enero de 1929. Su padre fue un ingeniero eléctrico y su madre ama de casa. Su tío, Emile Berliner, fue quien inventó los discos grabables, lo que se conoció más adelante como disco de música (de acetato).

En 1937, ante la amenaza nazi, la familia completa de Berliner emigró a los estados Unidos. Aprendió a jugar ajedrez cuando tenía 13 años y se hizo maestro a los 20 años. A los 23 años participó en la Olimpiada de Ajedrez (que se lleva a cabo cada dos años), en Helsinki, Finlandia. Hans Berliner se casó dos veces. Le sobrevive su hermano Ernest.

Referencias: NY Times 


La foto corresponde al encuentro entre HiTech vs Arnold Denker, en 1988 (Berliner aparece a la derecha de la foto). Crédito Vic DeLucia/The New York Times

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