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En los últimos días, la Ciudad de México se encuentra en estado de Contingencia Ambiental debido a la mala calidad del aire. Es por eso que nos dimos a la tarea de informarte sobre los posibles riesgos a la salud que puede acarrear este tipo eventos.

La contaminación atmosférica puede definirse como la presencia en el aire de materias o formas de energía que implican riesgo, daño o molestia grave para las personas y bienes de cualquier naturaleza, así como que puedan atacar a distintos materiales, reducir la visibilidad o producir olores desagradables.

Los contaminantes gaseosos más comunes son el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, los hidrocarburos, los óxidos de nitrógeno, los óxidos de azufre y el ozono. Diferentes fuentes producen estos compuestos químicos pero la principal fuente artificial es la quema de combustible fósil.

La OMS refiere que la carga mundial de morbilidad, la contaminación del aire exterior e interior provoca unos siete millones de defunciones prematuras. Representando  actualmente uno de los mayores riesgos sanitarios mundiales, comparable a los riesgos relacionados con el tabaco, y superado únicamente por los riesgos sanitarios relacionados con la hipertensión y la nutrición.

Se estima que un 80% de las defunciones prematuras relacionadas con la contaminación del aire exterior se deben a cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular, mientras que un 14% se deben a neumopatía obstructiva crónica o infección aguda de las vías respiratorias inferiores, y un 6% a cáncer de pulmón.

Así mismo se ha determinado que la contaminación del aire es carcinógena para el ser humano, y que las partículas del aire contaminado están estrechamente relacionadas con el cáncer de pulmón, vías urinarias y vejiga.

En México, se producen cerca 9 mil 300 muertes al año asociadas con esta contaminación, lo que lo coloca como el segundo con mayor número de decesos por esta causa en toda América Latina, según dio a conocer en abril del año pasado Clean Air Institute, mientras que Brasil ocupa el primer lugar con 23 mil muertes anuales.

Pero ¿Cómo pueden afectarnos los contaminantes?

El ozono es un irritante fuerte que puede limitar las vías respiratorias, forzando al sistema respiratorio a trabajar más para proporcionar oxígeno. También puede, agravar enfermedades respiratorias como enfisema, bronquitis y asma. Dañar partes profundas de los pulmones, aun después de que desaparecen ciertos síntomas como tos o dolor de garganta

La materia particulada, especialmente las partículas finas, son capaces de emperorar enfermedades como el asma, enfermedades cardíacas y pulmonares.  Una menor función pulmonar que puede experimentarse como falta de aire, desde una bronquitis crónica hasta una muerte prematura.

Por su parte, el monóxido de carbono reemplaza al oxígeno en los glóbulos rojos de la sangre. Las personas que tienen enfermedades cardíacas están más propensas a desarrollar dolores de pecho cuando se exponen a niveles bajos de monóxido de carbono. La exposición a niveles altos de monóxido de carbono puede: Disminuir los reflejos y causar confusión y somnolencia,
hasta resultar en la muerte en los espacios cerrados.

Referencia: AGRO, OMSClean Air Institute, AQMD