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Recientemente el FBI le pidió a la empresa Apple que les ayudara a desbloquear un iPhone perteneciente a uno de los sospechosos en el incidente de San Bernardino, lo que levantó un interesante debate sobre la privacidad y la tecnología. Cook salió con una carta abierta en donde expone sus objeciones para desbloquear el teléfono en cuestión. Da tres razones para ello:

  • Primero, la necesidad de mecanismos de encripción para los datos de los usuarios, en donde quienes tienen un iPhone requieren dispositivos seguros por razones perfectamente inocentes, es decir, no todo aquel que encripta sus datos es necesariamente un criminal.
  • Segundo, la petición técnica del FBI quiere decir que Apple debería crear una nueva versión del iOS que se brincara las medidas de seguridad, el cual se instalaría (presumiblemente vía DFU) en el teléfono en cuestión, lo que crearía una tecnologúa nueva que daría un backdoor, una puerta trasera, para decodificar la información encriptada de cualquier iPhone.
  • Y tercero, a Apple le preocupa que el FBI use el Acta de 1789 llamada All Writs, pues generaría un precedente legal muy peligroso. Si Apple accediese a la petición del FBI, entonces el gobierno podría justificar nuevas intromisiones a la privacidad personal de los teléfonos inteligentes, incluyendo datos de su posición geográfica, micrófono y cámara y además, sin que el usuario lo supiese siquiera.

Sin embargo, en el 2015, en un caso judicial en Nueva York, se reveló que Apple desbloqueó teléfonos para las autoridades gubernamentales en más de 70 ocasiones, lo que hace pensar que la carta de Tim Cook es más un show mediático que otra cosa. En el caso del 2015, se involucraba a un distribuidor de meta-anfetaminas, el cual usaba un iPhone con la versión 7 del iOS. Apple en ese entonces declaró: “para estos dispositivos, Apple tiene la capacidad técnica para extraer ciertas categorías de los datos no encriptados de un teléfono bloqueado con alguna contraseña”.

Sin embargo, la compañía indica que aunque tiene la capacidad de extraer la información, esto no significa que lo harían, a menos que se les forzara por una autoridad legal de forma clara, porque esto podría “amenazar la confianza” entre Apple y sus clientes y de alguna manera desprestigiar así a la marca. La compañía admitió que tenía la capacidad técnica pero objetó la obligación de hacer el trabajo basándose en el daño a la reputación de la empresa de la manzana.

Un enfoque, cínico quizás, es que Apple ha tomado la privacidad como algo fundamental y se quiere convertir de la noche a la mañana en el vocero de la protección de datos de los usuarios sobre una posible intervención del gobierno. Por otra parte, el propio FBI resulta sospechoso porque el organismo gubernamental le pide a Apple no que desbloqueé un teléfono en particular, sino que lo haga para todos los posibles teléfonos de la manzana. ¿Por qué no pedir simplemente que les ayudara a desbloquear un teléfono y no todos los de la línea que tiene Apple?

Hay evidencia extra, que se reveló en el caso de Nueva York, en donde el Departamento de Seguridad Interna tiene la capacidad de brincarse la protección de las contraseñas y acceder a los datos del dispositivo. Sin embargo, solamente se hace referencia a la versión 8 del iOS y a partir de ahí, sería factible que el gobierno entonces tuviese ciertos recursos internos para lidiar con el teléfono de San Bernardino.

El asunto es que las posturas empiezan a ser cada vez más antagónicas, porque por una parte, Apple ha salido con el estandarte de la protección de los datos personales y el FBI insistiendo que el desbloquear este teléfono le daría a las autoridades más información de lo que realmente pasó en San Bernardino.

Referencias:

The Stack