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Investigadores de la Universidad Johns Hopkins han logrado desarrollar un sistema que por primera vez permite a una persona mover los dedos de la prótesis de una mano de manera individual con la mente.

El estudio realizado con éxito se probó en un paciente epiléptico que estaba por ser operado para localizar el origen de sus convulsiones, al cual no le faltaba la extremidad. Este fue equipado con un dispositivo que realizó un mapeo cerebral para eludir el control sobre su extremidad.

“Creemos que esta es la primera vez que una persona que usa una prótesis con control mental realiza movimientos de los dedos individuales inmediatamente, sin un amplio entrenamiento”, dijo Nathan Crone, responsable de la investigación.

“Esta tecnología va más allá de las prótesis disponibles hasta ahora, en las que los dedos artificiales se mueven como una sola unidad para hacer un movimiento de acaparamiento, como agarrando una pelota de tenis”.

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Para lograrlo, los científicos utilizaron la misma matriz de electrodos implantados en el cerebro para controlar la prótesis. Después de cartografiar las partes del cerebro responsables de los movimientos de control de dedos individuales, programaron la prótesis para mover el dedo correspondiente.

El conjunto de sensores en 128 electrodos se colocó en la parte del cerebro responsable de los movimientos de manos y brazos. Se utilizó un programa de computadora para interpretar los datos de transmisión desde el implante, provocando que los dedos individuales se moviesen.

La precisión inicial del sistema fue del 76%, pero refinamientos permitieron a los investigadores lograr hasta un 88%. La parte del cerebro que controla los dedos meñique y anular se sobreponen (lo que explica por qué muchas personas los mueven juntos). Mediante el acoplamiento de estos dos dedos, los investigadores fueron capaces de mejorar la precisión global.

Cabe destacar que no se requirió de pre-entrenamiento para que el paciente se familiarizara con el dispositivo, y toda duró menos de dos horas.

La aplicación de esta tecnología para quienes han perdido una alguna extremidad aún tardará algunos años y será costosa, pues requiere de una extensa cartografía y programación informática refieren los desarrolladores.

Referencia: Universidad Johns Hopkins, IOP