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Steve Jobs cambió la manera en que vivimos. Es difícil negar que lo hizo, cuando muchas las principales herramientas tecnológicas laborales, de comunicación y entretenimiento con las que contamos hoy surgieron, en mayor o menor medida, de la imaginación de este hombre.

No sólo fueron los caminos que Jobs tomó lo que lo convirtieron en un icono de la vida posmoderna, sino también aquellos huecos u omisiones en su trayectoria. De esta manera, en la conmemoración del 60 aniversario de su nacimiento y a cuatro años de su muerte, echemos un vistazo a las cosas que este genio emprendedor nunca hizo:

1. Terminar sus estudios universitarios.

En la actualidad, y particularmente en Estados Unidos, una carrera universitaria es esencial para salir adelante en el ámbito profesional. Steve Jobs demostró que esta premisa no aplica para todos, al asegurar que en muchos casos la experiencia puede ser más importante que los estudios.

2. Programar.

De acuerdo con Steve Wozniak, cofundador de Apple, Jobs jamás se dio a la tarea de programar. La verdad es que no era necesario. Para concretar sus ideas contaba con un equipo, pues recordemos que parte de su filosofía era que “en los negocios, las grandes cosas nunca ocurren por una sola persona, sino que son llevadas a cabo por un equipo”.

3. Seguir las tendencias.

La innovación era el sello personal de Apple mientras Jobs estuvo al frente de la compañía. Con la libertad imaginativa de “arriesgarse al fracaso”, Jobs navegó toda su vida por aguas inciertas, pero con la convicción de mostrar algo en lo que creía. De otra manera, ¿cómo hubiera creado la iMac de colores o el iPod?

4. Tomar en cuenta la opinión del consumidor.

Parte del riesgo que tomó Jobs en su estrategia como líder de Apple fue ir más allá de lo que la gente pedía. De otra manera, no hubiera podido concretar los proyectos más “locos”. Pocos pensaron que una película para niños creada digitalmente podría triunfar. Sin embargo, Toy Story y Pixar marcaron un antes y después para crear la industria del cine animado.

5. Vestir formal durante sus presentaciones.

Quizá sea un detalle insignificante, pero el estilo de Jobs dice mucho de su filosofía. ¿Por qué vestir de manera rígida o incomoda, cuando puedes salir a presentar el producto del año con jeans y tenis? Bajo el lema “ama lo que haces”, el saco y corbata salen sobrando.

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6. Dejar que sus hijos utilizaran iPads en la mesa.

Es una ironía que el icono de Apple no permitiera que sus hijos utilizaran iPads en todo momento. Sin embargo, Jobs reconocía la importancia de estar presente durante los momentos familiares, algo no muy valorado actualmente.

7. Vivir en un palacio.

A pesar de dirigir la compañía más importante del mundo en su momento, Jobs jamás hizo alarde de su fortuna, misma que al momento de su muerte, dicen, rondaba los 8 mil millones de dólares. Vivía en un vecindario bastante modesto en Palo Alto, California, y su único capricho de lujo era su Mercedes Benz SL55.

8. Crear el “iCar”.

Steve Jobs tenía la intención de desarrollar un vehículo. Aunque se ha hablado mucho de este proyecto en los últimos años, Jobs nunca tuvo la oportunidad de echar a andar la idea. Sin embargo, sí tuvo tiempo de sembrar la semilla, y bien podríamos conocer este coche futurista en algunos años.

9. Conocer a su papá biológico.

Steve Jobs creció como hijo adoptivo en una familia amorosa, pero en algún punto de su vida conoció a sus verdaderos padres. El contacto con su papá biológico fue breve y superfluo, dejando un recuerdo de escaso significado. Después de todo, dicen que Jobs tenía el “ojo” adiestrado para detectar personas indeseables.

10. Presenciar el nacimiento de la biotecnología.

Cercano a su muerte, Jobs, como muchos otros, vislumbró el inicio de una nueva era tecnológica en convergencia con la biología. Creía que el siguiente paso era la integración de ambas, aunque no tuvo la oportunidad de verlo con sus propios ojos.

Referencias: Forbes, Times, Business Insider