shutterstock_204675394¿Cuál es su mayor miedo tecnológico? Tal vez sea perder su smartphone, que la computadora o el disco duro externo dejen de servir, que alguien robe el Xbox One o peor aún, el hackeo de cuentas. El mío es muy simple: perder mis fotografías. Claro que me da pavor todo lo anterior pero mi vida emocional depende de los recuerdos.

Hace unos días me llamó la atención una entrevista que hizo la BBC a Vinton Cerf, el “Padre de Internet” y evangelizador de Google, quien cree que las futuras generaciones tendrán muy poco registro del siglo XXI porque no habrá manera de acceder a la información (imágenes, música, fotos, videos, documentos, etc.) si no se cuenta con el software y hardware adecuado para indagar el pasado. Su postura tiene sentido; por siglos, lo impreso (piedra, pinturas, papel) ha trascendido el tiempo; así hemos conocido la historia y este siglo, que apenas lleva unos años, se va a poner intenso: la vida en la nube, tecnología de vestimenta, el Internet de las cosas (coches que se manejan solos, robots que cuidan hogares, refrigeradores que hacen el súper) y ataques informáticos, esto es una probadita de lo que viene.

No es nada nuevo el tema de la tecnología obsoleta, pasó con el casete, la película, el formato VHS y el CD. Lo nuevo es la idea que tiene Cerf y que desarrollan IBM y la Universidad de Carnegie Mellon en Pittsburgh: crear “Olive” (acrónimo en inglés de Open Library of Images for Virtualised Execution), un sistema que tome capturas de pantalla con la información del archivo (contenido, texto, gráficos, sonido, video, datos científicos y detalles técnicos) para que sean interpretados por una “máquina virtual” que podrá decodificar toda la información de nuestro siglo. Esta especie de captura de pantalla comprimida viviría en la nube (quién sabe qué servidores durarán 100 años) y sería portable, como si fuera un “maletín” que puede viajar de un servidor a otro. Por ahora -y por obsoleto que parezca- Vint Cerf recomienda imprimir todo lo que realmente te importa.

Ahora siento una terrible curiosidad por saber qué sucesos llamarán la atención de las generaciones del próximo siglo. Seguro van a preguntar qué onda con los memes, las selfies, el lenguaje tecnológico, la catmania, el phubbing y por qué no, hasta los Google Glass.

 

 

Referencia: BBC