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Quizás muchos de los lectores de unocero no hayan vivido las máquinas de 8 bits o tal vez ya se olvidaron de ellas. Acostumbrados a las poderosas máquinas con dos, cuatro, seis, ocho núcleos o más, con una capacidad de memoria de gigabytes, se nos olvida muchas veces lo que ha costado llegar a tener estos equipos. Y no hablo de dinero, sino del esfuerzo tecnológico. Pasa lo mismo con los teléfonos celulares, que hoy son prácticamente computadoras completas en la palma de la mano. Sin embargo, hubo una vez unos ladrillos que los primeros usuarios de la telefonía celular cargaban -literalmente- pero que los distinguía de los demás.

Por ello, este festival de computadoras antiguas me llama mucho la atención. Se han mostrado toda una variedad de sistemas Unix, programas de juegos de aventuras en modo texto, intérpretes de BASIC con N capacidades distintivas en cad equipo, incluso prácticamente todos los juegos de los sistemas de 8 bits de la Commodore. De lo que hubo poco, fue el ver programas modernos escritos para las máquinas antiguas, pero eso no suena tan descabellado, porque finalmente, los juegos modernos usan muchas veces demasiados recursos comparados con los que las máquinas de hace años podían tener.

Hubo sin embargo, dos excepciones fantásticas. La primera llamada Fahrfall, un juego para la CoCo (Color Computer) de Radio Shack -que estrictamente tuvo poca suerte comercialmente, pero era una simpática computadora que merecía más atención. John Linville escribió hace un tiempo este programa para un concurso llamado RetroChallenge Winter Warmup. El juego es una versión de Downfall para la Atari Jaguar, obviamente con una degradación en la parte gráfica. La idea del juego es lanzarse hacia abajo y el scrolling vertical parece que vamos cayendo. Si le pegamos a las paredes, morimos. Un gran juego que hoy en día quizás incluso podría tener cierto éxito.

Otro esfuerzo impresionante fue el portar Flappy Bird para la TI-99. El video no hace justicia al juego, aunque el presentarlo en un monitor de Amiga parece ayudar al desempeño del mismo. El juego lo trajo Jeff Salzman, de Vintage Volts, pero no es el autor del mismo. No obstante esto, es un buen trabajo e igualmente adicitivo al programa original en Android o iPhone.

Referencias:

HackADay