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Makerbot fue tal vez la primera empresa que decidió entrar en un mercado complejo: el de la impresión 3D, pero de bajo costo. ¿Sería posible hacer impresoras 3D para el común de los mortales? ¿Para la casa? Porque normalmente las impresoras 3D eran sumamente costosas y se usaban eventualmente en prototipos, pero en general estaban fuera de las posibilidades económicas de la mayoría de las personas. Makerbot sin duda inauguró toda una nueva industria que cada día encuentra más mercado.

Ahora en el CES, Makerbot parece haberse lanzado a lo grande, anunciando tres nuevas impresoras 3D. La primera llamada Replicator Z18 por un modelo impreso que tiene 18 pulgadas de altura. Los otros dos modelos son una actualización de la Replicator y una más pequeña llamada Replicator Mini, diseñada para estudiantes, educadores y mercados afines.

La Z18 está diseñada para hacer prototipos que sobrepasen los tamaños normales y es probablemente más de uso industrial. Puede construir un volumen de 12x12x18 pulgadas (30.5 x 30.5 x 45.7 cms). Para poder soportar modelos grandes, la impresora tiene una caja cerrada en donde se imprime el modelo y ésta se calienta además. Se pueden imprimir modelos simultáneamente.

La zZ18 no está aún disponible en el mercado pero en Estados Unidos estará lista para la primavera de este año. El precio esperado es de 6,499 dólares. Esto obviamente está lejos de ser el plan original de Makerbot cuando empezó su incursión en la impresión 3D, pero evidentemente esta no es una impresora para las masas. Igualmente pasa con la Replicator Mini, que aún no está disponible y que tiene un volumen de impresión de 3.9 x 3.9 x 4.9 pulgadas (10.0 x 10.0 x 12.5 cms). Cuando salga costará unos 1,375 dólares. Y en medio de estos dos modelos está el que realmente dio fama a Makerbot, el Replicator, que se encuentra ya en su quinta generación. Tiene 11% extra de capacidad de impresión con respecto al modelo original. Además, tiene un sistema llamado Smart Extruder, el cual detecta cuando la máquina se queda sin el filamento de plástico y entonces, pausa a la impresora para corregir la dificultad. Tiene además una cámara que monitorea la impresión y una app y conectividad a la nube. La Replicator ya se puede comprar por unos 2,899 dólares, que incluye un rollo inicial del filamento de impresión.

La resolución de estas impresoras sigue siendo, en mi opinión, el punto débil de las mismas. La primera versión de la Makerbot hace prototipos que se ven demasiado “pixelados”, valga la expresión, es decir, tienen pocas resolución frente a las impresoras que funcionan con un polvo que se va aglutinando hasta formar la pieza. La Z18 ofrece 100 micrones de resolución y la Mini 200 micrones. Me parece que aún se quedan cortas para las necesidades de verdaderos prototipos funcionales.

Referencias:

Makerbot