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Durante el amanecer del siglo XXI, Blizzard consideró lanzar una especie de precuela de Diablo II que conectara la naciente franquicia con un público más amplio. Este juego, por increíble que parezca, estaba planeado a lanzarse para el GameBoy Color como una colección de tres juegos diferentes ligados entre sí. ¿Cómo hubiera lucido un título de Diablo en una consola con recursos tan limitados?

Después del lanzamiento de Diablo II, Blizzard, en su manera de unirse a la Pokemanía, consideró en lanzar lo que se conoció como Diablo Junior, una precuela divivida en tres versiones, cada una con un protagonista, habilidades e historia diferentes, que se pudieran conectar entre sí por medio del Game Link Cable, del Gameboy Color, de la misma manera como sucedía con las tres diferentes versiones del Pokemon original. Por un momento también se consideró lanzar este juego para el incipiente GameBoy Advance que haría su aparición en 2001.

El proyecto de Diablo Junior no pasó de la etapa conceptual, por lo que los fans de la saga de Blizzard se quedaron con las ganas de, aunque sea por curiosidad, ver como se ejecutaba una idea tan bizzara. El plan de lanzar un juego primordialmente creado para PC en una consola portátil era para consolidar la franquicia con un público más amplio que se interesara más por la serie. Al final este objetivo se logró con años de esfuerzo y prestigio.

En un comentario adicional, Diablo Junior (Este título no sería el definitivo) no hubiera funcionado debido a que el público a quien el Gameboy Color estaba dirigido eran niños que pensarían dos veces en internarse en las brasas infernales donde habita el demonio mismo. Ellos más bien prefieren salvar princesas y dispararle a cosas que mueran de manera más “amistosa”.

 

 

Referencias: Screwattack, TheEscapistMagazine.

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