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Hace un poco más de año y medio comencé a compartir el concepto de “el fin de la PC” como la conocemos. Tuve la oportunidad de dar un par de pláticas en diferentes foros y de inmediato algún funcionario de Microsoft me envió un par de mensajes indicando todo lo que se había vendido Windows 7 y lo bien que les había ido. No entendí mucho el origen de esas comunicaciones informales, pero conforme han ido pasando los meses, las cosas se han puesto un poco más claras…

Hace unos días Microsoft presentó en sociedad el Windows 8. La siguiente versión del operativo dominante en la industria, hace su debut formal y comienza esa larga carrera hasta llegar a las computadoras en las tiendas, listas para venderse.

La historia de Microsoft y Windows es muy conocida y sin duda, Bill Gates siempre supo cómo hacer excelentes negocios y aprovechó cada segundo la fuerza corporativa y diversos apoyos que recibió de aliados y hasta autoridades. Después de todo, una nación como la norteamericana entiende que parte del deber del gobierno es apoyar a las empresas exitosas que ahora son globales, con influencia en cientos de países.

Así las cosas, en el desarrollo de la tecnología siempre estaba presente la “guerra” de Microsoft contra el mundo. Contra Apple, por supuesto, siempre acusándose mutuamente de robarse ideas y de copiarse (siempre se ha dicho que Microsoft le copió a Apple) y, claro, por otro lado los que predican el software libre y todas las variantes y versiones de Linux. Estos últimos siempre han tenido un punto a su favor: ¿Confiarías toda tu información, seguridad, estrategia y demás a una sola empresa? ¿Norteamericana? Ese es el argumento más razonado que he escuchado cuando alguien quiere echarle “tierra” a Microsoft. Y creo que aplica para sistemas de gobiernos en general, no para el usuario de a pie o pequeñas y medianas empresas.

Pero, siempre hay un pero, resulta que la siguiente generación o encarnación de la “guerra” por el mercado no será en las computadoras, que cada vez se usarán menos… es decir, palabras como “Windows”, “Linux”, “Mac OS X” y demás cada vez se volverán más de nicho, más para los que nos dedicamos a estos asuntos. La verdadera guerra está en los móviles. Apple con su iOS, BlackBerry con su operativo, Google con Android y los demás…

Resulta que en este “demás” se encuentra Microsoft. Nunca le atinaron a la versión móvil de su operativo. Siempre fue así como el patito feo y el que “tenemos que usar” porque existían aplicaciones corporativas, pero no es sino hasta la llegada de BlackBerry y después de Apple cuando todos nos dimos cuenta lo anticuado que resultaba Windows Mobile. Microsoft por supuesto se da cuenta y tarda mucho en lanzar la siguiente versión, lo que ahora conocemos como Windows Phone.

¿Qué pasó? ¡Nada! La participación de mercado de ese operativo es minúscula en comparación con los competidores. Hablando de fabricantes, por ahí dos o tres lo han adoptado como una opción y se espera que pronto lance Nokia sus nuevos teléfonos con Windows Phone. Pero, ¿pasará algo? Yo creo que no mucho. Microsoft llegó tarde a la fiesta de los smartphones y sin duda, si le estoy atinando en algo a mi predicción, en el futuro venderán menos copias de Windows para “escritorio” porque simplemente habrá menos computadoras como tales. ¿Se recuperarán con las ventas de Windows Phone?

No lo sé. Pero todo está por venir y sí, tengo la cosquilla de conocer Windows 8, pero no me urge. Son cuestiones del oficio, nada más. En el cambio generacional millones de usuarios hoy tienen contacto con la tecnología y con Internet gracias a teléfonos con Android, dispositivos de Apple y celulares de BlackBerry. En ese terreno, Microsoft ha brillado por su ausencia. ¿Recobrará el tiempo perdido?

 

 

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