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El experimento ha sido interesante. Después de pregonar “el fin de las PC” desde hace meses, por fin puedo ponerle “las manotas” encima a un equipo que, podría, ser la siguiente “computadora” para algunos usuarios (o la primera para miles y miles). Si has leído Desde el Teclado con anterioridad, algún día se me ocurrió que en el futuro no habría más “computadoras personales” tal y como las conocemos hasta la fecha.

Todo comenzó cuando Matukita me pidió mi teléfono para “algo”. Al terminar le pregunté “¿Qué hiciste o qué?”… “Ah, revisé mi correo y mandé un mensaje”. La tranquilidad con la que me lo dijo y el que de inmediato se pusiera a hacer otras cosas fue lo que detonó todo este asunto que vengo manejando. Para ella (en aquel tiempo de unos nueve años) el concepto de leer y enviar un correo lo asoció al teléfono, de inmediato. Apuesto a que muchos de nosotros seguimos pensando en “la computadora” cuando queremos hacer lo mismo o navegar, por ejemplo.

De ahí que he venido sosteniendo que para la inmensa mayoría de personas, tal vez nueve de cada diez, el uso de “la computadora” se reduce a leer correo, entrar a redes sociales, si acaso reservar o comprar algún servicio y, claro, “trabajar”. Pero, ¿qué quiero decir con trabajar? Seguro crear documentos, cartas, propuestas, hojas de cálculo, presentaciones, etc. Es decir, las funciones típicas de una suite de oficina.

Así las cosas, unos seis meses después de que comenzara con este asunto, Motorola presenta la más reciente versión de su teléfono, llamado Atrix, que incluye un procesador de doble núcleo (a 1Ghz cada uno, lo que da más o menos 2Ghz de velocidad). Tiene memoria RAM de 1Gb y “disco duro” de 32Gb. Todo esto dentro del tamaño estandar de un “teléfono inteligente”. Como todos los plazos se cumplen, por fin lo anunciaron en México y, obviamente, les di lata hasta que me lo prestaron.

Lo que más me interesaba del equipo no era en sí el teléfono (se parece mucho a otros modelos) sino “el paquete completo” que para el caso de esta versión, se ofrece una especie de “laptop tonta” llamada LapDock y es una como netbook a donde se conecta el teléfono y se obtiene una pantalla de buen tamaño y un teclado decente. La “LapDock” tiene una batería y al momento de insertar el teléfono se comienza a cargar. ¿La idea? Usar esta combinación para “trabajar” con el teléfono. También se ofrece una base conectora “docking station” con salida HDMI y dos puertos USB. Con ella, se conecta el Atrix a una televisión de alta definición y se le puede poner un teclado y ratón.

Todo eso es hardware pero, ¿y el software? Motorola adoptó Android como su sistema operativo estándar (y esa decisión parece que la salvó de la inminente quiebra) y los ingenieros desarrollaron la aplicación “WebTop” que es una forma de usar el teléfono pero en pantalla completa, con “íconos” que ofrecen algunas funciones, en especial la del navegador Firefox. A partir de ahí, es decir, con un navegador, toda la magia y palabrería de la “vida en las nubes” o el “cloud computing” se pone a prueba… la verdadera prueba.

He usado el Atrix durante unos días, tanto en la LapDock y en la base de conexión, con teclado y ratón inalámbricros. Tengo los siguientes comentarios.

  1. Velocidad: buena, pero nada que rompa récords. A veces es necesario esperar un par de segundos para que reaccione al cargar ciertas páginas o programas. Digamos que está en el límite pero un poco más de performance” no le caería mal.
  2. Comodidad: sin duda, el conectar en la parte trasera de la LapDock el teléfono es adecuado, pero cuando hay que interactuar por alguna razón con él, se vuelve complicado (para desbloquearlo con el sensor de huella digital, por ejemplo).
  3. El teclado y pantalla de la LapDock me parece que cumplen con su función, pero nada más.
  4. Con el teléfono en la base (docking) conectado a una pantalla de 40” (como lo he usado) reacciona igual que insertado en la LapDock, pero, trabajar o escribir en ese ambiente produce un poco de cansancio en los ojos… no sé si con el tiempo se vuelva costumbre y no moleste.

Apenas llevo unos cuantos días y todavía no me atrevo a dejar la laptop en la casa (o en la oficina). La vida “en la nube” se aprecia interesante, pero los veteranos que vimos nacer Internet y todo lo que la acompaña, como que tenemos cierta forma de trabajar y la fuerza de la costumbre será la más difícil de vencer.

Seguro otros fabricantes ofrecerán una buena cantidad de opciones como esta y, claro, la ola China llegará a invadir con versiones económicas y de calidad dudable. Aquí la pregunta es, ¿el concepto llegó para quedarse? Apuesto a que sí. Y creo firmemente que usuarios como Matukita y todos los que vienen en camino, al querer usar “la compu” simplemente tomarán lo que esté a la mano.

Antes de que me reclames: sí, como lo mencioné, 9 de cada 10 usuarios podrán beneficiarse de una vida sin una “PC” (o Mac o lo que sea) física. Los demás, es decir, tal vez tú y yo, o no queremos cambiar por costumbre o nos dedicamos a crear cosas en pantalla. Editar video, audio, fotos, hacer planos, complejos cálculos, en fin, un largo etcétera que necesitará de todo el poder de cómputo que podamos tener. Sea lo que sea, estos equipos ya llegaron. ¿Para quedarse?

Desde la Red…
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