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No sé qué día comenzó a fallar, pero a mí me avisaron el pasado martes. “Oye, no sé qué le pasó a la compu pero se apaga”… “¿Cómo que se apaga?”… “Sí, la prendo, pongo mi password y al poco tiempo se apaga”… “Uff, pues a ver, déjame ver qué le puedo hacer”.

Llegó el equipo a mis manos y lo primero que hice fue encenderlo y darme cuenta que se tardaba más de la cuenta, es decir, más que lo normal en casos similares. Siguiente acción, encenderlo en modo “a prueba de fallos” de Windows y ver si de forma milagrosa se componía… pero nada. En la pantalla aparecían dos mensajes, uno de LimeWire que quería terminar de instalarse y preguntaba algunas cosas y otro de Norton Antivirus que quería hacer algo… mmm, todo el asunto me olía un poco mal.

La laptop es de marca conocida y fue comprada fuera de México. Esa marca no respeta la garantía más que en el país de compra, por lo que enviarla a servicio o soporte no estaba en la lista de opciones. Después de una serie interminable de “encendidas y apagadas” decidí que lo más razonable era, primero, respaldar la información. Conecté un disco duro externo y al estar copiando documentos, fotos, música y demás, efectivamente, el equipo se apagaba… se ponía la pantalla en negro y era todo. Después de intentar la copia por varias horas, pude lograrlo poco a poco. Había que encenderla de nuevo y esperar a que no se “atorara” a la mitad de la copia.

Ya con el respaldo de la información las cosas toman otro color y otro humor. Podrá ser una catástrofe, pero sólo hay pérdida de tiempo, no de datos. Así es que dije “bueno, pues habrá que darle formato y dejarla como venía de fábrica”. Al comenzar con la operación, el proceso se suspendía de forma aleatoria como a la mitad… lo hice unas 5 ó 6 veces y me desesperé, ya que tomaba más tiempo del normal. Como estaba dando mucha lata pensé en usar los discos de reinstalación, pero… los fabricantes ya no entregan discos con las máquinas (dicen que por costo) por lo que es indispensable generar los propios a través de un exótico y obscuro programa que siempre está por ahí, escondido… y como sucede siempre en estos casos, no se habían generado los discos.

Todo el proceso estuve tuiteándolo y recibí muchos comentarios, desde los típicos “Es que mejor pásate a Mac, esas no fallan” (ajá) hasta los de “es la oportunidad para instalar Linux”. La verdad me sentía siempre acompañado con estos mensajes. El asunto es que sin discos de recuperación, el disco duro dañado y muchas horas de desvelo, el panorama era desolador… “tendré que conseguir por ahí un Windows, instalarlo y bajar todos los drivers de la red”… claro, después de ponerle un disco duro nuevo. Así las cosas y para no aburrirlos con la historia, destapé la máquina y le saqué el disco para ver el tamaño y demás. Después de meterlo y conectarlo de nuevo decidí hacer una última prueba…

De repente, comenzó a funcionar. Muy lento, demasiado lento, pero después de unas 4 horas por fin logré reinstalar el software de fábrica y generar los discos de recuperación. Así de sencillo, por alguna razón, el disco decidió dejarme terminar las tareas pendientes. Mandé comprar uno nuevo de 320GB (costó como 600 pesos), lo instalé y después de unos ratos de estrés, la máquina quedó funcionando como nueva (de hecho fue comprada hace unos cuatro meses).

¿Qué le pasó? ¿Por qué falló? Nunca lo sabremos. En la copia y restauración de la información, además de que nunca le instalé el antivirus Norton que venía de prueba (en su lugar usé el de Microsoft) había un par de “canciones” infectadas, que fueron bajadas con LimeWire, entonces, sabemos que los virus no dañan el hardware, pero igual fue una coincidencia y el disco duro finalmente presentó un problema.

La máquina ya quedó lista para dar batalla. Es un modelo reciente con pantalla de 15 pulgadas, 4GB de memoria RAM, puerto HDMI, en fin, un buen equipo de buena marca. Moralejas: a) si compras fuera de México, revisa primero si la garantía la hacen válida aquí (sé que Apple y Lenovo tienen garantía “mundial”, por ejemplo). b) siempre, siempre, siempre graba los discos de recuperación, aunque pienses que a ti nunca te va a pasar porque tu máquina es nueva, créeme, pasa y cuando menos lo esperas. c) respalda, respalda, respalda. Eso nunca me cansaré de repetirlo. Más vale respaldo en mano que bytes volando. Muchas gracias a todos mis seguidores en Twitter por esos mensajes de apoyo, fueron varias horas invertidas pero con un final feliz.