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Hace unos días se me ocurrió enviar por Twitter (o “tuitear”) lo siguiente: “Todo lo que escribas/tuitees/eseemesees/feisbuquees/emailees podrá ser usado más adelante: a favor o en contra. Ojo.” De inmediato recibí algunos comentarios más que interesantes…

Pero vayamos por partes. De los principales servicios de Internet está el correo electrónico, esos mensajes que escribimos y recibimos a diario. Dependiendo de la edad y ocupación del usuario, podrán ser sólo mensajitos sin mucho sentido hasta los más confidenciales asuntos de la empresa donde trabaja. Todo eso se mueve por el e-mail estos días y es más o menos una regla generalizada el que tengamos dos cuentas, la “oficial” (muchas veces asociada a la empresa) y la “personal” en algún servicio sin costo.

Luego tenemos lo que “tuiteamos” o “feisbuqueamos”, dos formas de nombrar los comentarios o contenidos que escribimos en las redes sociales. Claro que hay más redes, pero esas dos son las que están más de moda. Lo que ahí escribimos es simplemente eso: desde mensajes sin sentido hasta declaraciones de todo tipo.

Por último, el concepto de enviar mensajes por el sistema SMS de los celulares es, sin duda, el más usado por el grueso de la población, pues no todos tienen Internet y no todos entran a redes sociales. Pero eso sí, un gran porcentaje de personas usan celulares y, claro, los mensajes cortos para “comunicarse”.

Entonces, ¿qué pasa con todo lo que escribimos? ¿Se borra? Me temo confirmar que no se borra, o no necesariamente “ya no estará”. Cuando escribí el mensaje por Twitter muchos me contestaron asombrados, diciendo “¿y qué hay de la política de confidencialidad de los datos?”… “¿pero es legal?”. Y es aquí donde surgió la idea de este Desde el Teclado.

La red Internet no olvida. Nunca. Los sistemas de envío de mensajes cortos guardan la información por años. Twitter y Facebook igual. Todavía son sistemas demasiado jóvenes, pero es seguro que no borrarán los datos. Entonces, ¿cómo puede ser usado en tu contra? Es muy sencillo. Pongamos el ejemplo que estás buscando trabajo en la empresa “A” y años atrás, te dedicaste a “mentar madres” sobre algún producto de ellos, porque no te gustó, por lo que sea. Y te quejaste en forma desmedida, incluso posiblemente con groserías… en aquel momento pensaste que “no pasó nada” y descargaste tu furia en la red.

¡Felicidades! Pero resulta que la vida da muchas vueltas y ahora te encuentras pidiendo trabajo en esa empresa “A” y el reclutador, como ahora ya es costumbre, te “guglea” o busca en la red todo lo que encuentre con tu nombre… ¿Qué pasará cuando salgan esos mensajes de hace años? Y no digo que no podamos quejarnos ni decir nada. Pero es importante considerar que el tono de un mensaje puede variar y para algunos será muy “leve” y para otros será ofensivo. Quéjate siempre de todo lo que quieras, pero hay que hacerlo con buen gusto y, sobre todo, sin groserías en público.

Lo mismo para los correos electrónicos que escribes con el mail de tu empleador… los mensajes son de él, no tuyos y puede hacer con ellos básicamente lo que quiera. Los SMS son más “privados” ya que no están en Internet, pero igual el operador los tiene guardados y así hasta el infinito…

Eso es desde el punto de vista laboral, profesional. ¿Qué pasa a nivel personal? ¿Cuántas veces los mensajes cortos, correos y demás elementos son protagonistas de escándalos sentimentales?… y todo comenzó a través de tus manos, escribiendo mensajes pensando en que “las palabras se las lleva el viento”… pues no, aquí no se las lleva nada, al contrario, quedan grabadas para siempre. Las historias de infidelidades descubiertas por SMS son comunes y si a eso le agregamos todo lo que se puede subir y escribir en las redes sociales, bueno, pues la situación se complica…

Así es que no es que cada mensaje que escribas lo medites y lo pienses durante 10 minutos para ver si va o no va. Es simplemente considerar que si vas a escribir asuntos comprometedores, vas a darte a conocer mucho a través de redes sociales y los SMS son tu muro de lamentaciones, ¡aguas!, ya que podrán ser usados en tu contra.

Desde el punto de vista legal, me comenta mi amigo y experto en la materia, León Felipe Sánchez (@lion05 technolawyer.org) que sí pueden utilizarse los correos y demás elementos digitales como pruebas legales… así es que, ¡aguas con todo lo que escribes por ahí! En el futuro podrá ser usado… y generalmente en tu contra.