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Tema complicado y sin aparente solución. La piratería o copia ilegal de contenidos existe desde que existen los mismos contenidos. Lo “ilegal” del asunto lo determina el dueño de los derechos de autor –el que normalmente gana dinero- en toda la ecuación.

Hace años, cuando comprábamos un disco LP en el supermercado y luego grabábamos el cassette para intentar conquistar a una chica, ¿estábamos pirateando? Probablemente sí, desde el punto de vista de los dueños de los derechos (léase las compañías disqueras) pero, ¿les importaba? En lo absoluto. No existía Internet y sus problemas eran muy diferentes.

Hoy las cosas han cambiado. Desde el golpe mortal que le dio a las empresas discográficas (o disqueras) la invención del formato MP3 y las conexiones más robustas a la red, prácticamente se puede conseguir cualquier canción, disco o colección completa de un grupo sin pagar un solo peso, en calidad digital y sin mayores complicaciones. Los cientos de miles de reproductores digitales y celulares que se usan a diario en el país para esto, ¿pagaron derechos de autor? Ni en sus más salvajes sueños.

Lo que ha venido a cambiar es la forma, pero no el fondo. Afortunadamente siguen existiendo los músicos, aquellos que componen y que traducen una serie de pensamientos en las melodías que nos llenan de todo tipo de sensaciones. Ahí están los grandes de siempre, pero también una gran camada de bandas nuevas que serían básicamente inexistentes si no es por Internet y su poder de penetración a bajo costo (para el músico). Que quede claro: los integrantes de una banda o el solista, ganan por cantar en vivo. Las disqueras ganan por vender copias (normalmente CDs). Los músicos felices. Las disqueras sufren. Los músicos quieren y aman a Internet, las disqueras, lo detestan (o al menos eso parece).

¿Qué pasa con el Chavo del 8%? Armando Báez Pinal, diputado (del PRI) propuso la semana pasada una iniciativa de ley para gravar con el 8% a la compra de todo tipo de productos utilizado para almacenar “información digital”. Reproductores de música, memorias USB, discos CDs o DVDs vírgenes, computadoras, en fin, prácticamente cualquier cosa electrónica hoy en día puede ser usada para almacenar “piratería”. ¿Por qué este nuevo impuesto? Para aliviar la pérdida de dinero que produce “a la industria” la copia ilegal de contenidos. De esta forma, ese 8% podría pasar directamente organismos como la Coalición por el Acceso Legal a la Cultura A.C. ¿Qué es eso? Lo mismo me pregunto.

¿Cómo le va quedando el ojo? A mí, más que cuadrado. En serio no sé cómo se les puede ocurrir gastar tiempo en semejantes disparates aquí en México. El jueves pasado los rugidos de Twitter se hicieron presentes ya que mucha gente comenzó a comentar sobre el tema con la etiqueta #CanonMX (el término proviene del Canon Digital de España, situación parecida donde pagan un porcentaje de impuesto adicional que va directo a varias sociedades de autores).

¿Qué tal? Lo absurdo de la propuesta se puede resumir en: 1) la gente copia de forma despiadada todo tipo de contenidos usando Internet y los graba en sus computadoras, sin pagar un solo centavo de derechos de autor. 2) los dueños de los derechos (no necesariamente los autores) no tienen como obtener ganancias de esas copias porque no pasan por sus manos, no las controlan, no saben nada de ellas y es más, yo creo que no pueden mi medirlas. 3) como todo esto merma los ingresos de los dueños de los derechos, cobremos un 8% de impuesto a todo lo que almacene bits y bytes, no en forma directa al consumidor, sino a los fabricantes. 4) los fabricantes no van a absorber este nuevo gasto, así es que el usuario (usted y yo) terminaremos pagando un sobreprecio para calmar la sed de ingresos de los grupos “autorales”.

La forma más sencilla –y lucrativa- de piratería se encuentra en la banqueta, en el metro, en los mercados y en los tianguis. Si primero se erradica el millonario negocio de vender CDs a 10 pesos, entonces se podría pensar en leyes como esta que pretenden “ayudar” a los autores. Pero mientras haya un solo disco pirata a la venta en la calle, cualquier otra iniciativa pasa a segundo término, ¿no?

Señores autores, compositores e intérpretes; señores ejecutivos de las empresas discográficas: este mundo ya giró. Ya no se gana igual por vender copias de un disco. Ahora se gana por tocar en vivo y por darle al público lo que quiere ver. Internet llegó y se metió en nuestras vidas permanentemente, por más trabas que pongan, siempre habrá copias “sin fines de lucro” o como quieran llamarles.

Estoy probando un par de teléfonos inteligentes con Android y ¿saben qué?, desde el propio aparato se descargan las canciones sin pago de derechos, en el celular, ya no en la compu, rapidito, sin problemas, al instante. ¿Cómo van a atacar eso? ¿Viene la propuesta del Chavo del 16% a los celulares?