ipadquesirve1Justo la semana pasada me encontraba de viaje en USA y aproveche el lanzamiento de la nueva iPad de Apple para comprar una y “vivir la experiencia”. El proceso de venta en la tienda dentro del centro comercial fue gratificante. Excelente atención (característica de muchos negocios norteamericanos, no sólo de Apple) y en menos de 15 minutos tenía el flamante dispositivo en mis manos. El cargo a la tarjeta: unos 645 dólares por el modelo de 32GB de memoria.

Dejé el aparato en la caja hasta la madrugada, que por fin llegué a México. El proceso de instalación es muy sencillo, igual que un iPod Touch o un iPhone, se conecta a la computadora y hace una sincronización inicial. Listo. Ya tenía una (o un, todavía no sé cómo decirlo bien) iPad cargada con mis canciones, un par de videos y unas cuantas fotos. ¿Sentí algún tipo de emoción? La verdad, la verdad, no. El aparato tiene una excelente construcción, como toda la gama de Apple y para todos los que ha dicho que es un “ipodsote”, están en lo correcto, es físicamente igual a un iPod pero en grande.

No es igual a un iPhone porque esta versión no opera con conexión celular. Esa, que es más cara, estará disponible a fines de este mes en USA y en México quien sabe cuándo ya que depende mucho del operador.

La experiencia de uso es buena, la pantalla responde muy bien a los comandos. Los programas disponibles en la tienda de aplicaciones, diseñados específicamente para la iPad ofrecen la acostumbrada calidad gráfica y de contenidos. Descargué y compré algunos. Todos muy bien logrados y con buen desempeño. Por ejemplo, está el “ABC Player” que sería el equivalente a “Tvolución” de Televisa (para hacer stream de los contenidos de la televisora) y aunque está increíble, no pude ver nada porque no estoy en los Estados Unidos (problemas de derechos de autor, dicen).

Eso de que es compatible con todas las aplicaciones anteriores es una vacilada, porque sí, es compatible, pero el programa en cuestión aparece en un pequeño rectángulo al centro de la pantalla, es decir, no aprovecha todo el espacio que tiene. Eso lo hacen las versiones “HD” de los títulos.

Configuré mi correo, direcciones, agenda de citas, todo de Google Apps y a la primera funcionó. Han refinado bastante estas piezas de software y, repito, es un agasajo visual observar, por ejemplo, tu agenda de citas. Todo se sincroniza gracias a Google y sin problema alguno.

Ahora pasemos a los detalles no tan agradables. Si tienes una cuenta en iTunes de México, no puedes comprar nada. Ese es el gran “pero” que en principio le veo al producto. Es como el AppleTV, no sirve de mucho si no puedes rentar o comprar películas. Sé que Apple en México está trabajando con los dueños de los derechos de autor para poder ofrecer estos contenidos y así ampliar la oferta, pero todavía no hay fecha para que esté listo.

Entonces, para poder comprar contenidos se requiere una cuenta en la tienda de USA de iTunes y para eso se requiere de una dirección gringa y una forma de pago de ese país. Así las cosas, la compra de contenidos se vuelve más complicada. De cualquier forma y para probar, compré una película, Misión Imposible III, por unos 10 dólares en un archivo de 1.8GB. Se tardó un buen rato en llegar, pero llegó.

Todo bien, el aparato me gusta, funciona sin chistar. Pero, ¡no sé para qué usarlo! Y me temo que esto aplicará también para la oleada de “iPads” que vienen, como la Slate de HP y seguro otras que llegarán al mercado. Creo que es un producto con futuro, pero no entiendo bien o no puedo comprender quién es el usuario potencial.

Otro detalle, ¿se lleva como un celular, como laptop, como segunda laptop? ¿se deja en casa o en la oficina? No he podido ponerme de acuerdo conmigo mismo y siento como que cargo de más.

Algunos me dijeron, “ah, mira, está buena para ver películas en el avión”. Sí, claro, pero por 650 dólares creo que es un pequeño lujo… que no lo vale y repito, así estarán las que vengan de HP y otros fabricantes.

¿Realmente necesitamos este tipo de aparatos? No lo sé. Por lo menos Apple ofrece consistencia en su línea y ahora una nueva forma de gastar más en contenidos. Del otro lado de la “ventana”, me imagino que habrá “n” opciones y aplicaciones y, como siempre, reinará un caos organizado, que, por cierto, me tiende a gustar más.