apple-ipad-heroUno de los secretos peor guardados de la industria de la tecnología sin duda fue el nuevo dispositivo de Apple. El miércoles, finalmente apareció Steve Jobs en el escenario para mostrar su más reciente producto y… el mundo no dejó de girar. ¿O sí?

Los que nos dedicamos a esto en forma profesional claro que separamos interesantes cantidades de tiempo para poder seguir y entender el fenómeno comercial llamado Apple. Desde los “maqueros” recalcitrantes hasta los que compran porque se la encontraron en la tienda, la empresa ha sabido exprimir cada byte de la devoción hacia su marca en más y más ventas. Basta darse una vuelta por casi cualquier “Apple Store” en los Estados Unidos y comprobar que están atiborradas… comprando productos.

Comercialmente, Apple acaba de reportar resultados “La acción subió un 1.4% a US$205.94 después que la compañía informara el lunes por la tarde que su ganancia del primer trimestre fiscal aumentó un 50%” leo en el Wall Street Journal. Eso quiere decir que vendieron mucho más y la acción hace menos de un año costaba 50 dólares.

Todo fértil y puras cosechas en el manzanar de Cupertino, ¿correcto? No. Y veremos por qué. Aunque apenas lleva un par de días el lanzamiento del producto más esperado después del original iPhone, que ya tiene sus buenos años (fue puesto a la venta en junio de 2007 y compré mi primero en septiembre de ese mismo año), la verdad es que la percepción no ha sido lo que seguramente Apple esperaba.

¿Qué es el iPad? Un gadget más que sirve para consumir contenidos. Punto. Apple tiene la tienda, las alianzas, el volumen, la fuerza comercial y el nombre para poder sentarse en la mesa a platicar con editores y productores de contenido. Así, después de algún acuerdo, el producto es distribuido por la firma y llega al consumidor, hasta antes del iPad sólo a través de las computadoras (usando iTunes) o el teléfono. Negocio redondo, ¿no? ¡Claro! La verdad es que el lanzamiento del iPod en el 2001 nadie le hizo mucho caso, era un reproductor un poco complicado de comprender y costoso. Cuando lanzaron iTunes para Windows las ventas comenzaron a explotar y el resto, es historia. Sí hay un antes y un después del iPod, así como hay un antes y un después del iPhone.

Pero, ¿habrá un antes y un después del iPad? Lo dudo. Creo que el producto a pesar de ser estéticamente atractivo y funcionar como casi todos los productos de la firma, es decir, sin problemas, no viene a llenar ningún hueco, no ofrece nada realmente innovador y, a decir de los expertos, le faltan características: cámara, puertos y demás detalles que serían el sueño de los usuarios.

Ahora bien, ¿se venderá? Esa es tal vez la pregunta que más comezón debe causar en las oficinas centrales de Apple y, claro, en Wall Street. La acción el día de su lanzamiento bajó 10 centavos de dólar, pero bajó. Al día siguiente, sigue bajando, ahora un 4 por ciento. ¿Qué pasará más adelante? Nadie lo sabe con certeza.

Me han preguntado mucho si me gustó el producto y si me compraría uno. No he tenido oportunidad de usarlo, pero por lo que se puede apreciar en los videos, seguro conservará la calidad de la línea de productos de la firma. Ahora bien, ¿me lo compraría? Si viviera en los Estados Unidos igual y sí. Viviendo en México y ganando pesos –no dólares- invertir varios miles de ellos no le veo mucho sentido hasta que exista una completa oferta de contenidos, para seguir gastando.

Aquí la responsabilidad no es totalmente de Apple, pero si quiere hacer más dinero, tendrá que comenzar –si no es que ya lo hizo- a negociar con los principales proveedores locales. Sólo así creo que se podría justificar el tener este aparato, que, desde mi muy particular punto de vista, no fue ideado para reemplazar a una netbook.

Al día siguiente del lanzamiento se me ocurrió que el iPad es como Windows Vista. No es malo, pero la percepción igual y no lo coloca en la preferencia de los usuarios. Yo sigo usando una PC con Vista y nunca he tenido problema alguno, sin embargo, como dice el dicho “percepción es realidad” quién sabe cómo le vaya al iPad. Cuando Microsoft sacó Windows 7, el éxito fue instantáneo. La percepción fue “esto si sirve”, el contagio fue generalizado y, los resultados están a la vista.

Espero que le vaya bien al iPad en México. Así como espero le vaya bien a la tienda de iTunes. Aunque Apple nunca da cifras, espero que les vaya muy bien pues eso será sinónimo de que los autores y creadores mexicanos les está funcionando el modelo de negocios y, claro, el público nacional está dispuesto a pagar por consumirlos. ¿Qué todo esto no se trata de eso?