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He estado usando durante un par de días una de las más recientes computadoras llamadas simplemente “netbook”. Desde su lanzamiento a finales del año pasado, fueron más que bien recibidas por dos factores: tamaño y costo. Pareciera que todo comenzó por el fabricante taiwanés Asustek, creador de la marca Asus y sinónimo de netbook. Los primeros modelos sí dejaban mucho qué desear y de hecho, de plano se veían y sentían “plasticosos”.

Con el tiempo, varios factores hicieron que este tipo de computadoras explotara en ventas: Intel lanzó el procesador Atom, diseñado específicamente para equipos muy livianos y con un bajo consumo de energía eléctrica. Por otro lado, la recesión mundial parece que nos hizo pensar un poco más: ¿para qué gastarme 1,500 dólares si puedo tener una máquina por unos 500?

Y claro, los principales fabricantes, los que tradicionalmente sólo vendían computadoras más costosas se apresuraron a lanzar el mensaje “bueno, sí, esas máquinas están bien para los que consumen contenidos, para hacer una cosa a la vez, pero no es la solución para todos los usuarios”, claro, el margen de ganancias de una de 2,000 dólares siempre será infinitamente más atractivo que el de una de 500.

Y como era de esperarse, todos y cada uno de los grandes -y pequeños- fabricantes, hoy ofrecen no uno, sino varios modelos de netbook. Ahora bien, ¿realmente sirven? El usuario promedio que hoy tiene su laptop, ¿podrá cambiar a una netbook?

Nada como predicar con el ejemplo. En esta que tengo por el momento, donde estoy escribiendo este texto, tiene un procesador a 1.6Ghz, disco duro de 120GB, pantalla de 10.1 pulgadas, tres ranuras USB, puerto para monitor externo, puerto para cable de red Ethernet, internet inalámbrico con WiFi, una miserable batería que yo creo que a lo mucho ofrece hora y media de autonomía y un teclado bastante “compactado”, donde si bien sí se puede escribir, cuesta un poco de trabajo acostumbrarse.

En cuanto a sistemas operativos, venía con Windows XP, que finalmente a Microsoft le sigue dejando dinero, poco, pero ya es pura utilidad desde muchos años. Lo que hice fue quitárselo e instalar el Windows 7 RC (Release Candidate). A pesar de que en muchos sitios encontré información de que “apenas si funcionaría” la verdad es que todo sirve sin problemas, incluso la interfase “Aero” que lo hace más agradable a la vista.

Así es que vayamos por partes. 1.6Ghz es una velocidad decente para un procesador destinado a una de estas máquinas. No es “el más rápido del oeste”, pero digamos que cumple sus funciones con mucha dignidad. Al tener un solo núcleo, donde si sufre y se nota, es cuando se están ejecutando varios programas a la vez, o haciendo tareas como descargar archivos grandes, navegar por páginas y escuchar música, todo junto. Ahí se nota que no tiene el poder suficiente para soportar Windows 7 y todo esto junto. Pero ojo, junto. Por separado, no tiene mayor problema en ejecutar, por ejemplo, Office 2007 a buena velocidad. Le he copiado unos 30GB de música, más de 15 mil fotos, un par de gigas de documentos y todo, hasta el momento, sin novedad.

El disco duro tradicional (no de estado sólido) de 120GB es más que suficiente para guardar todo el trabajo de su vida, excepto películas y video en general. Sin embargo, algo de lo más sencillo de aumentar en una PC en estos días es el espacio en disco: ya sea cambiándole el interno o usando un externo por USB.

Las primeras netbooks tenían unas pantallas ridículamente pequeñas, de apenas unas 7 pulgadas. Luego llegó el estándar de 8.1 y actualmente ya hay muchos modelos -como este- de 10.1 pulgadas. ¿Es muy grande? No, por supuesto, pero tiene el tamaño suficiente para trabajar un buen rato y no estar sufriendo para ver lo que aparece en ella.

Las demás características de esta y muchas netbooks son similares: no tienen unidad lectora (ni grabadora) de CD o DVD. Los puertos USB son contados, 2 ó 3 a lo mucho. La mayoría tienen lectora de tarjetas de memoria SD para descargar fotos y hasta ahí. En general puedo afirmar que es un equipo de “entrada”, que no romperá ningún récord de velocidad a la hora de desplegar información ni llevar a cabo tareas como edición de audio o video, pero, ¿qué porcentaje de usuarios editan audio y video? No me atrevo a soltar un número, pero seguro es de un solo dígito.

Así las cosas, ¿vale la pena gastar 30 mil pesos o más en una computadora que, a grandes rasgos, podrá hacer más o menos lo mismo que una de 5 ó 6 mil? Mmmm, difícil respuesta. Pero para que quede claro, ¿vale la pena comprar un automóvil alemán de lujo si hay chinos que sirven para lo mismo? No hay forma de responder categóricamente a estos cuestionamientos.

Las netbooks, ¿son una moda pasajera o llegaron para quedarse?

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