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Dicen que el que pega primero, pega dos veces… En la batalla por el mercado de teléfonos inteligentes, Apple entró a pelear con armas nucleares, cuando los demás seguían peleando con piedras y palos. Permítanme explicar….

Sin entrar en detalles de lo “maravilloso y perfecto” del iPhone, es una realidad que su impacto fue tal, que desde su llegada todas las compañías han lanzado su “asesino” o su competidor para recuperar lo perdido.

Cuando Steve Jobs regresó a Apple, dejó muy claro que no es necesario que una empresa pierda para que otra gane, sino que se requiere que las cosas se hagan bien y con base a esta filosofía, comenzó el crecimiento exponencial de la empresa. En mi opinión, los intentos de destronar al iPhone han traído al mercado teléfonos bastante mediocres que intentan imitar las funciones del OS X móvil y fracasan estrepitosamente.

En el mundo de plataformas móviles, los detalles de hardware ya no son una carta fuerte para competir, si los usuarios prefieren un teclado físico, cámara de 8 MP, GPS, reproductor de música o cualquier otra necesidad, la oferta tiene para cualquier gusto y presupuesto. Apple entendió que si bien, el fuerte de su equipo no es el hardware y cambió sus esfuerzos en promocionar el contenido y las aplicaciones.  Ahí fue donde el iPhone pegó mucho antes que todos. La App Store, con todo lo bueno y lo malo que pueda tener, es un rotundo éxito comercial.

Ahora, ¿qué tiene que ver todo esto con el G1?… Primero que nada, no pretende destronar al iPhone y segundo, está pegando primero en un mercado que aún no tiene rey.

Si el hardware ya no es un punto decisivo para comprar un teléfono, el contenido debe ser lo suficientemente fuerte para promover una compra. Los detalles físicos del G1 los pueden conocer con unos simples clicks en la red así que mi reseña se enfoca principalmente en la verdadera estrella del teléfono, el sistema operativo.

Android, en resumen, es una plataforma “open source”, que en términos coloquiales, significa que cualquier desarrollador puede utilizar cualquier recurso del sistema y del equipo para crear aplicaciones o funciones específicas. Esta íntimamente ligado a Google (ojo, el verdadero responsable de Android es la Open Handset Alliance, no Google) de manera que, cuando enciendes el teléfono la primera vez, te pide que ingreses tu cuenta y contraseña y de no contar con una, te permite crearla en ese momento; una vez hecho esto, tus contactos, calendario y tu correo es sincronizado automáticamente, función que evita el dolor de cabeza al mudarse de plataformas.

La naturaleza del sistema operativo, permite el desarrollo de todo tipo de aplicaciones, como aquellas que permiten detectar tu ubicación vía GPS y en base a tus preferencias, el teléfono ejecuta diferentes funciones. Por ejemplo, en casa enciende el Wi-Fi, en la escuela apaga el sonido y en el súper muestra un recordatorio de comprar leche o lo que sea. Otra aplicación permite que el lente de la cámara se comporte como un lector de código de barras y una vez detectado un producto, te muestra en qué tienda o sitio de internet lo puedes conseguir más barato. Los ejemplos son muchos, pero existen desde aplicaciones que manejan tu correo diferentes a las nativas,  hasta versiones caseras del mismo sistema operativo. Como dato curioso, no me he topado con ningún simulador de gases humanos.

En plataformas como el iPhone, esto está rotundamente prohibido. Apple, con el fin de “mantener el control de calidad” han puesto candados para los accesos a las funciones nativas del teléfono.  Por poner un ejemplo, si quieres una nueva aplicación para reproducir tu música u otra para manejar tus contactos,  jamás las encontrarás en la App Store.

En el caso de Android, en teoría, todo está permitido. La realidad es que los desarrolladores no tienen la última palabra y si una aplicación les resulta inconveniente a las telefónicas (como las que permiten usar el teléfono como módem que fueron eliminadas del Android Market) y tambien, Google ha prohibido que aquellos que no tenemos una versión “retail” del teléfono, es deicr, la que viene con contrato de T-Mobile, sólo podramos descargar aplicacione gratuitas, sin embargo, en las configuraciones del teléfono, existe una opción para permitir la instalación de aplicaciones que no están en el canal “oficial” de distribución, bajo la premisa de que ni Google ni HTC ni T-Mobile se hacen responsables de lo que le pase al teléfono si algo sale mal.

Como dije antes, el G1 no pretende quitar al iPhone de su trono, y en cierta forma su principal consumidor ha sido en su mayoría la comunidad geek y sus ventas son relativamente bajas. Pero….también dije que el que pega primero pega dos veces. Desde mi punto de vista, la apuesta de Android a futuro es promover un contenido mucho más apoyado en la web 2.0 y enel cloud computing que permite aplicaciones personalizadas para cada usuario. Por ahi dicen que Google te conoce mejor tu mamá…asi que las posibilidades resultan bastante interesantes…. y si además consideramos que Apple, por su manera de funcionar jamás permitirá que “le metan mano” a su sistema, esto genera aun más interés ¿no?.

El G1 es la primera presentación de Android y para las versiones “retail” pronto estará disponible el famoso upgrade llamado Cupcake, que si bien únicamente agrega funciones y mejoras que no fueron incluidas en la primera versión, todas son bastante bienvenidas como un teclado virtual que le da un uso de “una sola mano” al teléfono, opción de subir videos a YouTube, mejoras en la interfaz entre otros.

Finalmente, el G1 no vino a romper paradigmas y únicamente pasará a la historia como “el primer teléfono con Android” y parece mentira que en tiempos como este, donde supuestamente se sabe perfectamente que “debe” tener un celular, sigan existiendo carencias obvias hasta en el mismísimo iPhone. Podría parecer que los desarrolladores están más preocupados por ganar la batalla y han creído que los usuarios ya no deberían preocuparse por las funciones antiguas de un smartphone. Como lo hemos visto, claramente no ocurre así….

Después de casi una semana de usar el G1 como mi teléfono principal habiendo dejado un BlackBerry Bold (los que me siguen en Twitter o escuchan Dommo saben la historia) tengo opiniones personales encontradas. Como usuario “normal”, el teléfono no tiene nada maravilloso, la bateria es bastante deficiente pero finalmente, hace todo lo que se esperaría en un smartphone aunque de manera un tanto complicada, definitivamente no es un teléfono sencillo de usar y por lo tanto, no creo que resulte atractivo para la gran mayoría de los consumidores. Por el otro lado, como geek, estoy bastante emocionado e interesado por Android y sus posibilidades y esto me hace hacerme de la vista gorda en muchos aspectos. Si llegaron hasta el fin y tienen comentarios, no duden escribirme en Twitter (@cmatuk).

Más información: android.com, HTC

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