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Hay muchas veces en las que nos olvidamos de ciertos elementos fundamentales en cualquier instalación de casa u oficina. En esta última tal vez se vuelve un poco más crítico el asunto de la energía eléctrica. ¿Por qué? Sencillo. Tal vez el local u oficina que se ocupa no cuenta con la adecuada instalación eléctrica, lo que hace que con el tiempo sea más factible que una descarga llegue a dañar los equipos en general.

El asunto de la “tierra física” puede resolverse de varias formas, la más tradicional y sin mucho interés por realmente tener la famosa “tierra” es simplemente cambiar las llamadas “clavijas” por unas de tres patas y listo. Esto, obvio, no es suficiente, pues la función de esa tercera pata en los conectores de pared es ir eliminando cualquier carga eléctrica que el mismo usuario va alimentando a los equipos, entre otras funciones. Así que lo mejor, que no lo más económico ni sencillo, es verdaderamente dotar de la tierra a la instalación. Cualquier electricista de buena calidad sabe cómo hacerlo y dependiendo del número de contactos y la complejidad en general de la instalación, el costo será desde moderado hasta considerable.

Eso es respecto a la “tierra física”, ahora bien, ¿qué pasa con la regulación de la energía eléctrica y el suministro de la misma cuando falla la que entrega la empresa pública? Para esto se usan los famosos reguladores y los “no break” o fuentes de energía ininterrumpida. Aquí hay tantas opciones como colores del arcoíris, pero siempre es importante recordar que:

– Un regulador de corriente no siempre ofrece energía de respaldo, son dos funciones por separado que, a veces, vienen en el mismo equipo, pero no siempre.
– Hay reguladores electrónicos (los más compactos y de mayor venta) y los llamados “ferro-resonantes” que son muy pesados y funcionan de forma diferente. Podríamos llevarnos varios suplementos hablando de las diferencias en cómo regulan la energía, pero digamos que sirven para lo mismo y es mejor tenerlo que no.
– Las unidades de respaldo de energía que tienen una batería por dentro (que también suelen ser muy pesadas) están diseñadas para brindar corriente por un cierto período de tiempo, el suficiente para guardar documentos y apagar los equipos.

Una estrategia común, pero errónea, es adquirir un par de estos “no-breaks” y conectarles ahí todo lo que se pueda, desde varias PC hasta, incluso, impresoras Láser. Lo único que se logra con esto es aumentar la posibilidad de un corto circuito y el daño a los equipos. Siempre es importante revisar la “carga máxima” que soporta el “no-break” y conectar equipos de acuerdo a ese número (que a veces se indica en volts/amperes o a veces en watts). Hay que consulta el consumo de cada aparato a conectar y hacer una simple suma.

Por cierto, los no-breaks son equipos sofisticados que pueden durar años y años trabajando, lo único que hay que hacer es cambiarles la batería de vez en cuando. Es parecido a la de un automóvil, con el tiempo va a fallar y más si constantemente se va la luz. En ese caso, siempre es recomendable adquirir nuevas baterías de calidad. Solicite informes a su distribuidor de confianza si es que lo tiene, si no, en la Ciudad de México en la llamada “Plaza de la Computación” las venden y las instalan. Recuerde, no hay que cambiar completo el no-break, sólo las baterías. Espero sus comentarios en mi correo electrónico.

Nota: este artículo lo escribí para publicarse en El Empresario del periódico El Economista hace un par de semanas. Lo he adaptado para este Desde el Teclado porque el médico me ordenó “no hacer nada el fin de semana…” asunto casi imposible. ¡Gracias!

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