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La semana pasada fue para muchos un reto desde todos los puntos de vista. La situación por la que atravesamos nos ha obligado a cambiar la forma de trabajar, entre otras cosas. La semana laboral que hoy comienza, hasta el momento de escribir esto, pinta igual. ¿Qué opciones hay para hacer el trabajo desde casa usando la computadora? Muchas y variadas. Depende del entorno en donde nos desenvolvemos y, claro, de las necesidades específicas del trabajo o empresa. Aquí algunas opciones disponibles.

Google Documents.- la oferta de la empresa buscadora se centra en la capacidad de que varios usuarios se encuentren editando, escribiendo o modificando el mismo documento en forma concurrente. Todo se lleva a cabo a través del navegador y es necesario que cada usuario tenga una cuenta (gratuita) de Gmail. Los documentos que se pueden crear son de texto, hojas de cálculo y presentaciones. Es ligero, no requiere grandes conocimientos en tecnología y al final, el documento puede ser exportado para usarse con Office de Microsoft, por ejemplo. Cada quien decide con quien comparte su información, todo usando siempre las direcciones de correo.

WebEx.- “Comparte todo lo que ves en pantalla” es la frase con que WebEx describe su servicio, propiedad de CISCO Systems. El usuario descarga una aplicación que se encargará de hacer las reuniones virtuales, en forma parecida a otros servicios, donde literalmente se pueden llevar a cabo juntas, reuniones de toda índole, entrenamientos, en fin, lo que se requiera. Para invitar, se puede hacer desde el mismo Outlook, enviando un correo e incluso a través de servicios de mensajería instantánea. Una vez en la reunión, el convocante puede comunicarse por voz o por video con los demás. Un dato interesante es que no se requiere software adicional o especial y que el costo es pagado únicamente por el que convoca. Pueden entrar los demás invitados sin tener cada quien que cubrir el importe mensual del servicio, que es de unos 60 dólares e incluye de forma ilimitada todas las reuniones que se requieran.

LogMeIn.- Esta solución no es para hacer juntas ni nada por el estilo. Lo que ofrece es la posibilidad de ingresar a otra computadora desde un lugar remoto. El uso más concurrente es para ingresar a la PC de la oficina, sin tener que estar ahí. El servicio tiene versiones gratuitas y de paga, pero con la primera se cubren los requerimientos básicos. Imagine que recordó que tiene varios documentos importantes en la PC de su oficina o que necesita ingresar a cualquier otra PC en forma remota, con servicios como este es posible hacerlo, sin muchas complicaciones. Es necesario descargar el software de control para cada PC y configurarlo. Para usarlo, aunque parezca elemental, es necesario que la PC de la oficina (o remota, en cualquier lugar) esté encendida. De acuerdo a la configuración y a la velocidad de conexión, el servicio puede ser bastante rápido o totalmente lento, sólo hay que tener cuidado a la hora de configurarlo.

Las opciones aquí mencionadas funcionan sin problema en casi cualquier versión del sistema operativo Windows. Existen diferentes soluciones para otros, como el OS X de Apple y algunas variantes de Linux.

El cordón umbilical de cualquiera de estas opciones es la conexión casera a Internet. En México el principal proveedor ofrece como tope 2Mbps de velocidad, que comparado con otros países, luce verdaderamente pobre. Sin embargo, es lo que tenemos por el momento y es con lo que hay que trabajar. Algunas de estas aplicaciones apenas si “la librarán” con esos anchos de banda, así es que para optimizarlos es importante no hacer nada más mientras se usan. Si en la casa hay otros usuarios “descargando” contenido, será prudente ponerlos a hacer otra cosa y dejar libre la conexión. También, si es inalámbrica y no está protegida con un password, es momento de hacerlo. Uno nunca sabe quién más se está “colgando” gratis y consumiendo ancho de banda.

La última recomendación: no hay que desesperarse. Hay que entender que trabajar así siempre será más lento que en la oficina, pero finalmente se podrá llevar a cabo el trabajo o las tareas pendientes. Sólo cambia la forma, no el fondo. Y, aprovechando, no estaría mal recordar el asunto de los respaldos. Siempre son importantes y si es posible, sería bueno tener uno independiente en casa (además del que posiblemente se tenga en la oficina) porque uno nunca sabe qué puede pasar, aquí sí aplica la frase de “dos es mejor que uno” siempre y cuando estén actualizados.

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