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En 2006 nació el servicio Twitter, como parte de un proyecto interno de la empresa Odeo en San Francisco (si nos ponemos a hacer cuentas, el Valle del Silicio y San Francisco son la cuna tecnológica por excelencia… ¿qué habrá en el aire de esa región?) y al principio no tuvo mucho pegue. Se trata de escribir “lo que estás haciendo” en máximo 140 caracteres. Nada de rollos, nada de complejos textos. Muchos han comparado a Twitter con los SMS, “es el SMS de Internet”.

En los últimos meses el servicio ha venido ganando mucha popularidad, incluso, ya se corren las apuestas sobre su futuro, es decir, sobre quién lo comprará. Con unos 5 millones de usuarios, Twitter todavía no produce dinero. Es gratuito y no pone anuncios… ¿entonces? Así son las cosas en las economías desarrolladas. Un grupo de inversionistas mete dinero a proyectos para ver si lo recuperan más adelante. Si no, esa inversión se deduce de impuestos (una fórmula sencilla que catapulta el desarrollo en cualquier lugar, excepto en México, por supuesto).

Entonces, ¿para qué sirve? Comparado con una red social tradicional como FaceBook o MySpace, Twitter permite ser el protagonista y también seguidor pero sin grandes problemas, sin invertir mucho tiempo. La suscripción es muy sencilla, el usuario se registra y está listo para comenzar a twittear. Escribe lo que quiera y los “seguidores” leerán de inmediato su texto. La cantidad y calidad de mensajes varía, por supuesto, dependiendo quién los escriba y al principio nadie tiene seguidores. La cuestión es promoverse para conseguirlos… ¿cómo? Esa es la gran pregunta y tarea que cada quien deberá realizar de acuerdo con sus alcances y posibilidades.

Por otro lado, un mensaje en Twitter puede contener una liga hacia otro sitio, lo que vuelve muy práctico el servicio para ir directamente al contenido de referencia. También, no sólo “personas” son twitteras, es decir, varias empresas han descubierto el poder de esta herramienta y ahora ofrecen cuentas de Twitter para que los interesados puedan seguir los pasos de la compañía.

El sitio Twittercount muestra el “Top 100” de usuarios con más seguidores. En los Estados Unidos destacan en el número 1 “cnnbrk” (en el sistema todos tienen un nombre corto) es decir, las noticias más destacadas de la cadena CNN con 480 mil seguidores. Barack Obama, cuando era candidato y lo dejaban, tenía 440 mil. La cantante Britney Spears llena los ojos de unos 364 mil seguidores, aunque es sabido que ella nunca escribe nada, un equipo de “ayudantes” que escriben su página y su Twitter. La lista es interesante y al ir siguiendo usuarios, uno se da cuenta si ellos mismos escriben sus twitts o no. Por ejemplo, la pareja formada por Demi Moore y Ashton Kutcher twittea, y al parecer ellos mismos escriben sus mensajitos… sólo hay que leerlos.

¿De qué sirve saber que a la señora Moore le gustó el Kindle de Amazon? De absolutamente nada práctico, pero algún ingrediente mágico hay en este asunto de “seguir” personas ya que cada día hay más y más usuarios. Por ejemplo, el dueño de Zappos, un vendedor en línea de zapatos, twittea y tiene más de 230 mil seguidores… usa el servicio para promocionar su negocio a veces, pero también describe lo que está haciendo a nivel personal y profesional. La capacidad de anexar fotos a los twitts hace valer el dicho de que “una imagen vale más que mil palabras”. Acabo de leer en su twitt “me quiero dormir en mi hotel, pero el número de almohadas es intimidante” y lo acompaña con una foto de la cama y cinco almohadas… ¿de qué me sirvió esa información? En lo personal, me recordó que a veces me han tocado ese tipo de “prestaciones” en los hoteles de muchas estrellas.

La habilidad de poder twittear desde el teléfono celular es lo que le, finalmente, hizo tan popular el servicio. En enero, cuando un avión aterrizó de emergencia en el río Hudson, uno de los pasajeros comenzó a twittear el incidente y es así como la noticia llegó primero… Estamos en los albores de esta tecnología, que en combinación con el celular, la hacen siempre disponible.

Yo sigo a unas 60 personas. De repente dejo de seguir a los que usan Twitter para extender su ego, vaya, no me sirve de nada eso. Por otro lado, sigo a muchos que expresan puntos de vista, opiniones y hasta recomendaciones. Todo depende de lo que cada quien quiera hacer en esta nueva galaxia llamada Twitter.

¿Cómo Twittear? Fácil. Sólo hay que entrar al sitio y registrarse, comenzar a escribir asuntos interesantes, cualquiera que sea tu actividad, procura transmitir substancia, no el clásico y simple “Buenos días amigos”. Eso no sirve de nada. Con el tiempo y con la promoción adecuada en correos, páginas y demás, es posible que consigas algunos seguidores… a partir de ahí el propio fenómeno te dará más seguidores.

Hasta este momento tengo un poco más de mil seguidores. ¿Te quieres sumar? Sencillo, desde tu cuenta simplemente busca “jmatuk” y luego le das “Follow“. Las conversaciones se ponen interesantes y lo uso, sobre todo, cuando estoy cubriendo eventos donde no hay forma de tener una laptop conectada en ese momento.

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