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Recuerdo la primera vez que lo hice. Se trataba de un teléfono creo que Samsung, de aquellos que tenían tapa en el teclado y ofrecían “conexión de datos”. Debe haber sido justo antes del 2000 y la telefónica se llamaba Pegaso (comprada hace tiempo por Movistar). La idea era interesante y las aplicaciones parecían prometedoras.

El concepto WAP comenzaba a popularizarse. El navegar por páginas con dispositivos primitivos como ese teléfono era algo que seguro llegaría para quedarse. El operador celular ofrecía un “portal” con información de actualidad, todo en modo texto y todo en la pequeña pantalla de unos cuantos renglones de texto, en un solo color, por supuesto. Sin embargo, eran datos a través del celular.

Los años han pasado y las cosas han cambiado. Hoy tenemos decenas de teléfonos “inteligentes” que prácticamente son computadoras pequeñas, pueden navegar a velocidades decentes gracias al concepto “3G” y permiten, en muchos casos, salir del apuro para contestar correo, por ejemplo. En otros, la función de GPS ayuda mucho para localizar una calle, todo sin perder tiempo y con el servicio siempre disponible a través de la pequeña pantalla.

Hasta aquí todo bien, pero, el gran pero de siempre, es que sigue siendo complicado y costoso hacerlo por el celular. Las principales operadoras del país ofrecen algunos planes “ilimitados” que si bien no tienen límite en cantidad, sí en la calidad del servicio. Lo que incluye y no incluye cada uno de los “paquetes” es un verdadero jeroglífico que nos deja en suspenso hasta el siguiente estado de cuenta. Entiendo que formo parte del pequeño porcentaje de clientes que tiene un plan en post-pago, sin embargo, me imagino que la tendencia para los que usamos datos por el celular es contratar cada vez más este tipo de planes o olvidarse del ¿costoso? pre-pago.

Me llega un correo de Carlos Alcocer donde se queja del servicio que recibe por parte de Telcel en su Blackberry y cito una parte: “Tras discutir cosa de media hora con la chava que me estaba atendiendo y tras aclararle que yo tengo contratado un plan “ilimitado” de datos y que no realice ninguna modificación al apn del blackberry, esta persona accedió a comunicarse con su supervisor para aclarar el por qué me están cobrando por este consumo, cuando viene integrado en mi plan contratado. Para no hacer el cuento largo, la única explicación que me dio el supervisor radica en que Telcel tiene dos planes de datos diferentes, los de “entretenimiento” para usuarios casuales, tipo estudiantes que tienen un iPhone y los datos “de negocio” para usuarios que contratan el servicio de Blackberry y como mi plan cae dentro de los planes de negocio, la transmisión de datos por escuchar una estación de radio, no son considerados dentro del plan ilimitado”.

Ufff. Yo tengo un plan de datos de BlackBerry y hasta el momento, que yo sepa, no me han cobrado de más por “entretenerme” con mi teléfono. Sea cual sea la situación, Carlos se queja y con mucha razón de las políticas del servicio de la operadora, ya que en ninguna parte dice ni explica que se pueda o no “escuchar el radio”. Después de todo, los datos son datos aquí y en la mismísima China.

Estoy a punto de viajar a España para un evento. Acudí a un centro de atención a clientes de la misma empresa y después de 10 minutos de explicarle al que me atendió qué es lo que necesitaba, por fin se levantó y fue con alguna supervisora a preguntar. Antes de eso el tipo me preguntaba ¿a qué ciudad de España va?… Algo está mal. Las operadoras (todas, Telcel, Iusacell, Telefónica) tienen sus problemas de capacitación en centros de atención y hacen demasiado complicado el poder contratar los servicios.

Lo que más llama la atención es que los clientes que tenemos un plan y consumimos datos, somos, sin duda de los más rentables para dichas empresas. El famoso ARPU o ingreso promedio por suscriptor no aplica, pues yo fácilmente pago más de mil quinientos pesos al mes por servicios diversos de voz y datos en el celular. Si eso lo multiplicamos por cientos de miles, pues debe ser un nicho interesante de mercado que es urgente atender de forma más explícita, expedita y sin tanta burocracia.

No dudo que en unos años la navegación sea tan natural como hablar por teléfono y que los planes sean más sencillos e incluyan más por menos (soñar no cuesta nada), pero algo me dice que esto va a tardar todavía un buen rato. Estamos en pañales.

Desde la Red…
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