firefox3final.jpgEl pasado martes 17 fue el lanzamiento de la versión 3 del ahora popular navegador Firefox. La historia, resumida, es que un grupo de programadores independientes se aventuraron a diseñar y construir un nuevo software para desplegar páginas en la red, lo que se conoce genéricamente como “navegador”.

Les fue tan bien, pero tan bien, que en un lapso de tres años, han acaparado casi el 20% del mercado, lo que los coloca en el segundo lugar, después del 74% que tiene Internet Explorer de Microsoft.

Al ser un producto gratuito y con la intención de promover el uso del programa, se instauró la fundación Mozilla, encargada de realizar acciones para la difusión de este software. En el pasado hicieron algunas otras actividades, destaca un anuncio a doble página en un importante diario, The New York Times, cuando fue liberada la versión 1.0 el 16 de diciembre del 2004. Al no tener el dinero suficiente para pagar el anuncio, se lanzó una campaña donde el nombre de cada donador aparecería en el desplegado… fue un éxito comercial y mediático, pues acaparó la atención de la prensa en general.

El tiempo ha pasado, el proyecto ha sufrido muchos cambios pero la historia sigue escribiéndose. Originalmente el producto se llamó Phoenix, pero por un problema de registro de marcas lo cambiaron a Firebird. Una vez más, otro problema de marcas obligó a cambiar a Mozilla Firefox, nombre que sigue conservando.

Ahora bien, ¿qué hace Firefox que tanta gente lo usa? Cuando fue lanzado, la principal ventaja que tenía era la seguridad al navegar. Al ser un producto nuevo, pocos se preocuparon de tratar de explotar sus vulnerabilidades. Después de todo, para eso estaba Internet Explorer, navegador que al ser incluido dentro de Windows, sigue llevándose hasta la fecha la mayor rebanada del pastel. Mucha gente cambió a Firefox por eso, pero, con el paso del tiempo, los problemas de seguridad también han afectado a éste último.

La versión 3, que puede descargarse gratuitamente desde www.firefox.com y muchos otros sitios, ofrece una mejora en la interfase con el usuario, se ve mejor y clama ser el más rápido del mundo. Este hecho es meramente subjetivo, pues para descargar una página intervienen muchos factores, no sólo el propio navegador.

No hay nada como bajarlo y probarlo. La oferta se complementa con más de 2,000 pequeños programas llamados “add ons” que mejoran de alguna forma la funcionalidad del software. Hay desde utilerías para capturar la página hasta software para bloquear anuncios y controlar la reproducción de música… todo esto ha hecho que Firefox se vuelva muy popular.

Pasaron las 24 horas que se habían fijado como límite para establecer un record Guinness y hasta hoy lunes “los jueces siguen deliberando”. Mientras todo eso pasa, no cuesta nada y es recomendable probar todas las opciones que hay para navegar, ¿o no?.