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El celular ha evolucionado de ser un simple instrumento para hablar por teléfono a convertirse en un aparato inteligente, capaz de enviar y recibir datos. De ahí que en los últimos años, la idea de poder recibir correo electrónico, contestarlo y además navegar por la red sea hoy una realidad. Con las redes de tercera generación (3G) que ofrecen los principales operadores en México y el mundo, digamos que se puede contar con el servicio sin mayores problemas.
El asunto o punto delicado es qué hacer con el correo electrónico, la agenda de direcciones y teléfonos y el calendario de citas. Uno de los grandes problemas existentes para millones de usuarios es lo complejo que resulta “sincronizar” toda esta información en el teléfono, la computadora del trabajo y tal vez la de la casa, porque la idea es esa, tener una sola “base de datos” y no tener que estar recordando lo que se anotó en la agenda del móvil y qué correos ya se contestaron.

Microsoft hace años vende un producto que se llama Exchange Server, que precisamente resuelve parte de estos inconvenientes y sirve para logar tener en un solo lugar toda la información. Así, no importa desde donde se acceda a ella, se estará afectando el mismo archivo, por lo que los cambios se verán reflejados al instante. El problema con Exchange es que no es para los usuarios individuales. Está diseñado y es vendido para empresas y si uno no forma parte de alguna corporación, no puede tener acceso al servicio.

Para tratar de aliviar un poco el problema, BlackBerry lanzó hace ya un par de años la posibilidad de recibir correo electrónico de cualquier cuenta en sus aparatos. Con eso están arreglando el problema del mail, pero queda sin solución la agenda telefónica y el calendario. Por otro lado, Google a través de Gmail y una serie de pequeños programas, ofrecen la capacidad de mantener sincronía entre los diversos elementos, pero hay que usar una cuenta de Gmail (o en su defecto, migrar el dominio a los servicios de la empresa, que por cierto, no tienen costo para la versión básica).

Ahora Apple lanza MobileMe, que es básicamente, como dicen ellos “Exchange para el resto del mundo”, donde prometen integrar los servicios para que funcionen con el iPhone y cualquier computadora, Apple o Windows. Ese servicio costará unos mil pesos al año, además de los costos de conexión que todos tenemos que pagar.

Las tres opciones hoy brindan algún tipo de solución, pero hasta no probarlas todas no tendremos el menú completo de cuál funciona mejor. Lo que podría hacer Microsoft en su constante lucha por ocupar más espacio dentro de Internet y los servicios en línea es ofrecer cuentas de Exchange o gratis o muy económicas. Algunos proveedores externos lo hacen, pero una vez más, están enfocados a compañías. Con eso, los consumidores podríamos probar y quedarnos con el que más nos funcione. Todo, desde un celular.