bourne.jpgLa llamada “guerra de formatos” de alta definición terminó justo al comienzo de este año. Durante mucho tiempo, dos empresas y formatos rivales, BluRay de Sony y HD-DVD de Toshiba, se disputaron el mercado para hacer prevalecer su estándar, pero al fin de cuentas, para mí, nadie ganó.

En su etapa final, esta guerra se complicó. Los dos formatos hacen básicamente lo mismo, claro, con sus diferencias técnicas y detalles, al final permiten ver videos en alta resolución. Eso es todo. Para que ganara uno u otro formato el elemento clave estaba no en los creadores tecnológicos, sino en los estudios de cine o los creadores de contenido. Uno a uno iban sumando ambas empresas, adelantándose a veces una respecto a la otra. También fabricantes de computadoras “decidían” por cierto formato de acuerdo a sus intereses. Pero en diciembre, Toshiba en un paso que ahora catalogan como erróneo, decide bajar a sólo 100 dólares el precio del reproductor, que era una de las principales barreras de entrada.

Ante este cambio, la principal casa productora de películas decide quitarle su apoyo y la japonesa dice “hasta aquí llegue”. Sería imposible hacer mercado para su tecnología si no contara con un buen catálogo de títulos. Por cierto, hay que recordar que uno de los problemas de estos dos formatos es que no son compatibles entre sí.

Y bueno, el “ganador” virtual fue Sony con BluRay, aunque eso de ganador es muy relativo, pues el mercado de video de alta definición no acaba de despegar. Y es que son muchos factores, uno por supuesto era esta batalla entre empresas, otro, la todavía poca disponibilidad de títulos y otro más, el precio de los reproductores, absurdamente elevado hasta el momento.

Y es que creo que nadie tiene prisa así como para salir corriendo a comprar un nuevo reproductor y nuevas películas. Sí, la experiencia es muy superior a ver un DVD tradicional en la tele, pero creo que ese mercado ya quedó en un nicho, el de los fanáticos del home theather, que disfrutan cada minuto frente a sus grandes pantallas.

Para todos los demás, esta guerra sin sentido sólo hizo más patente una tendencia que desde hace tiempo he sostenido: los contenidos llegarán por Internet. La renta de películas será a través de la computadora y se podrán ver en cualquier tele de la casa gracias a que todo estará interconectado. En Enero Apple anunció la renta de películas en su tienda iTunes. Para vivir la experiencia y no leer puros boletines de prensa, hace un par de semanas renté The Bourne Ultimatum (bastante regular, por cierto) por $3.99 dólares, casi lo mismo que en Blockbuster cerca de casa. El proceso fue muy sencillo y el archivo en cuestión medía algo más de 1GB, se tardó un poco en bajar por mi triste conexión casera a Internet (urge más ancho de banda, por favor).

Ya que se tiene la película en la PC, se puede ver las veces que uno quiera en un período de 24 horas. Después de esto, es borrado automáticamente el archivo. La película puede estar en el disco duro hasta 30 días, pero una vez que se le da Play por primera vez, comienzan las 24 horas.

La experiencia fue buena. La calidad de la película en la pantalla de la computadora, bastante aceptable. La comodidad de no tener que salir al video club y luego regresar, indescriptible.

Así es que, sin duda alguna, en los siguientes años estaremos rentando más y más películas por Internet, con lo que se puede predecir que éste será el medio de entrega natural, incluyendo formatos de alta definición, sin caer en problemas de batallas de formatos que, al final de cuentas, ninguna de las empresas ganó.

Parece que por fin ganamos una los usuarios. Ahora sólo falta más ancho de banda y más oferta de contenidos para rentar por Internet en México.