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Cuando llega ese momento de disfrutar una película en casa, seguramente no se queda minutos observando “lo bien que se ve” la imagen en pantalla. Es posible que haya comprado ya una nueva televisión plana de alta definición, después de hacer muchas comparaciones y vivir momentos difíciles para decidirse por algún modelo en especial. Pero ya en casa, con aparato nuevo, lo que seguramente sucedió es que le conectó un reproductor de DVD tradicional y listo !a ver películas! Hasta ahí el 99% de los humanos que vemos películas en casa no hemos experimentado lo que es la “alta definición”. ¿Por qué?Hay varias respuestas a esa pregunta. Primero, es una necesidad creada. Nadie necesita más definición para ver una película. Ojo, es deseable, siempre, pero no es necesario. Después de los videocasetes, cuando llegó el DVD, su alma digital realmente nos ofreció por primera vez la capacidad de ver una película con excelente calidad (claro, tuvo sus pocos años de gloria el formato LaserDisc, pero fracasó rotundamente). Así las cosas, hay que entender que el formato de alta definición es deseable, pero no indispensable.

Después vino la guerra de formatos. Dos gigantes, Sony y Toshiba, defendiendo sus estándares: Blu-ray y HD-DVD. Cada quien mostró sus virtudes, pero sobre todo, su capacidad de negociación al sumar a la lista de empresas que apoyan uno u otro formato, a numerosas distribuidoras y productoras de películas, fabricantes de hardware y más. El pasado enero, durante la exposición de electrónica de consumo CES, todavía no se veía quien ganaría esta guerra. La lucha por el primer lugar se mantuvo todo el tiempo y a veces se ganaban pequeñas batallas, pero no la guerra. Dentro de esta gran “ensalada” de la nueva definición tienen que ver los siguientes factores:

1. Precio de los reproductores. Cuando un aparato para ver DVD cuesta unos 1,000 pesos, los primeros modelos para ver discos de alta definición salieron a 10,000. Claro, ya han bajado, pero sigue siendo una inversión considerable.
2. Disponibilidad de títulos y costo de los mismos. Como cada distribuidora firmó convenios de exclusividad, resulta que si el título que se quería ver no era del formato del reproductor, simplemente sería imposible disfrutarlo. Hubo algunas películas que salieron en los dos formatos, pero fueron muy pocas.
3. Compatibilidad. Justo el gran problema de los formatos es que no son compatibles entre sí. La historia sería muy diferente, como lo es ahora con el DVD, si todos los discos fueran iguales, pero no. En la búsqueda por hacer más negocio -a través del pago de regalías por la tecnología- en este caso dos empresas se enfrascaron en una serie de batallas que a nadie le convino.

¿Y cómo vamos? Justo el martes pasado, Toshiba anunció que se sale de la pelea. Dejará de fabricar reproductores con tecnología HD-DVD. Así de sencillo y de contundente. Lo que se antojaba como la madre de todas las batallas ya no lo fue. ¿Quién ganó? La primera respuesta es Sony con Blu-ray, pero no hay que ser tan optimistas. Después de años de pelea, los consumidores simplemente tomamos la postura de esperar. Los altos precios de los reproductores y la escasa oferta de títulos hizo que la gran mayoría esperáramos. Después de todo, como dije, es una necesidad creada. Nadie “necesita” de la alta definición para ver una película.

Curiosamente, la mayor cantidad de reproductores Blu-ray no los ha vendido Sony como unidades independientes, sino como parte de la consola Play Station 3, que incorpora esta tecnología y pone, literalmente, al alcance de millones el poder ver una película o contenido con este formato.

Sin embargo, creo que aunque Sony haya finalmente triunfado con el Blu-ray, la tecnología ha avanzado más rápido y en los siguientes meses y años podremos descargar contenidos de la red, olvidándonos para siempre de estos menesteres. ¿Cómo? Sí, una televisión con disco duro conectada a Internet será capaz de descargar la película que queremos ver, en unos cuantos minutos y dejarla lista para disfrutarla, en alta definición, sin mayor problema de compatibilidad, de reproductores y otros detalles. Sólo hay que ver lo que ha pasado con la industria de la música grabada. El año pasado, ya el 15% de las ventas de música fue en línea (ojo, ventas, no copias ilegales).

Sé que el descargar películas para verlas en la tele de la casa no será dentro de un año, pero creo que la guerra de formatos ayudó a que nadie comprara nada, por el momento, y sigamos disfrutando de películas en el ahora antiguo DVD. La verdad, la verdad, no se ven tan mal. Claro que un Blu-ray o HD-DVD, una pantalla de 52″ o más, con resolución 1080P y un buen sistema de sonido no son despreciables, pero prefiero mil veces poder descargar contenidos a mi antojo que estar lidiando con formatos y seguir comprando películas que tal vez sólo veré un par de veces. ¿O no?

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