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Hace una semana Microsoft lanzó una oferta no solicitada (lo que muchos le han dicho “hostil” pero no parece tanto) para comprar a Yahoo. Google, el rival a vencer, reaccionó de inmediato diciendo que no es simplemente una compra y David Drummond, vicepresidente de desarrollo corporativo del buscador apuntó que “se trata de preservar los principios básicos de Internet: su naturaleza abierta y su capacidad de ser fuente de innovación”. La clara referencia es hacia la presencia dominante de Microsoft en el mercado de sistemas operativos y suites de oficina, que, a lo largo del tiempo y con muchas batallas, sigue manteniendo su posición de liderazgo. Acusada de monopolio y siempre en el centro del huracán, la empresa ha crecido hasta niveles insospechados a través de una mezcla de innovación, prácticas comerciales y compra de otras compañías. Por otro lado, tiene “estándares “cerrados”. Esto quiere decir que la firma posee los derechos sobre su software, permitiendo sólo a quien ellos decidan tener acceso al código interno, o a la forma en que se programa, para poder aprovechar sus funciones. Un ejemplo bien sencillo del estándar “cerrado” es el formato .DOC de los archivos que genera su suite de oficina. Algunos pueden usarlo, pero no es del todo de “dominio público”, por lo que su uso se rige por algún contrato donde se especifica claramente qué se puede y qué no se puede hacer.

Para entender un poco mejor esto, es como si la CocaCola fuera de “estándar abierto” y entonces cualquier persona pudiera hacer el refresco exactamente igual, con acceso a la legendaria “fórmula secreta”. En el mundo del software, como es intangible, parece más sencillo que todo se vuelva un estándar abierto. La contraparte es el “código abierto” donde cualquiera tiene acceso a las entrañas de los programas y puede modificarlos de acuerdo a sus necesidades. ¿Qué es lo mejor? ¿Cerrado o abierto? No hay respuesta fácil.

En el mundo del software para teléfonos celulares, existen varias empresas que desarrollan lo que se conoce como el operativo. Están Symbian, Palm, Microsoft y otras más. Todos son sistemas “cerrados” que pueden ser usados por los fabricantes de aparatos siempre y cuando se llegue a un acuerdo por el pago de derechos. En este contexto, Google lanzó el año pasado la iniciativa “Android” que precisamente hace lo contrario y pretende utilizar el concepto de “código abierto” para que cualquiera pueda usar el software en sus teléfonos. ¿Funcionará? Todavía no hay productos, esto se verá a mediano plazo.

Google se queja amargamente por la oferta de compra de Yahoo por Microsoft. ¿Por qué? Sencillo. El buscador líder tiene entre el 50 y 60% del mercado de búsquedas. Yahoo está en un segundo lugar con algo así como el 15 a 20% y Microsoft en un lejano tercer lugar con apenas el 5% (todas las cifras son estimadas, pues dependiendo la fuente consultada, resultan diferentes). ¿Cómo crecer rápidamente esa participación? Comprando a la competencia. Si el negocio se lleva a cabo, finalmente quedarán dos grandes, Google y Microsoft.

Para el usuario, para usted y para mí, ¿esto es de importancia? Igual, depende del cristal con que se mire. Las empresas son fundadas y operadas para ganar dinero. No se trata de entidades de caridad y eso lo han entendido muy bien tanto Google, Microsoft y Yahoo. Los servicios, que finalmente es lo que usamos todos los “mortales”, a veces son buenos, a veces son malos. La compra de Yahoo todavía se encuentra en etapas iniciales y en caso de concretarse, vendría un período muy largo para ver “quien se queda con qué”, hablando de lo que se usa en pantalla. Tienen productos que compiten directamente, como el Yahoo Mail y Hotmail. Por otro lado, Yahoo también ha comprado otros servicios y empresas para crecer, como el caso del popular sitio para almacenar y compartir fotos, Flikr, que ha crecido en popularidad con el paso del tiempo.

Pero aquí, a pesar de que Google se queja amargamente de los estándares cerrados y demás, el fondo del asunto no es el usuario ni su experiencia ni la confidencialidad de los datos ni nada de eso. Los grandes billetes verdes están en el jugoso mercado publicitario. El año pasado Google anunció la compra de DoubleClick, el principal “distribuidor” (por llamarlo de alguna forma) de publicidad en Internet y la venta sigue sin concretarse por problemas de regulación en la Comunidad Europea. El punto es que Google es líder indiscutible en “anuncios de texto” pero no en los banners tradicionales y otro tipo de contenidos. De ahí que la oferta no solicitada que hace Microsoft para adueñarse de Yahoo levante todo tipo de suspicacias. ¿Se concretará la operación? ¿Llegará Google a algún acuerdo con Yahoo? Muchas preguntas, ninguna respuesta. Es el diluvio digital que viene.

Desde la Red…
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