ARecibí un correo con los comentarios de usuarios de la consola de video juegos Play Station 3 de Sony. El mensaje explicaba la molestia de algunos compradores de este producto, el cual, al haber presentado fallas en su operación, no fue reparado en los centros de servicio de la firma en México. ¿Pero cómo? La pregunta y casi exigencia suena muy razonable. Si se compra un producto de cierto proveedor, lo menos que se espera es que hagan válida la garantía. Pero esto depende del lugar de compra.

Los grandes fabricantes y las empresas multi nacionales tienen un problema con las ventas en general. Me refiero, con las ventas que se hacen en otros países. El caso típico en México es el turista o viajero que va a Estados Unidos y ahí aprovecha y compra un producto a un mucho mejor precio que en México. Estamos hablando del mismo producto, con las mismas características y funciones. El comprador lo hace convencido de que se ahorró un buen dinero –y de hecho lo hizo- y que cuenta con el respaldo del fabricante en caso de que algo salga mal.

De hecho, sí cuenta con el respaldo del fabricante, pero en el lugar de la compra. Así, muchos pasan por la aduana consolas de video juegos, computadoras portátiles, accesorios, teléfonos celulares y un gran y largo etcétera. Todo se vale, es decir, no hay una prohibición específica que impida comprar estos productos e ingresarlos al país (habrá que revisar el asunto del importe de la compra, por aquello de la franquicia y los impuestos) pero en estricto sentido, miles de mexicanos compramos algún producto en USA y lo traemos en el avión –o en el coche para los que viven cerca de la línea-.

¿Qué sucede? Que las garantías en muchas ocasiones no son válidas en otro país. El usuario que me escribió decía algo así como “pero como puede ser posible que Sony se lave las manos con este problema”. La respuesta más directa es: no se está lavando las manos. Ellos fijan sus políticas de precios y garantías a nivel global y deciden qué hacer y qué no hacer en cada país. Por ejemplo, muchos fabricantes de PCs hacen válida la garantía en sus productos portátiles, pero no en los de escritorio. Lenovo y Apple, por ejemplo, respetan los términos de la garantía de su línea de laptops, en cualquier lugar del mundo (donde exista centro de servicio). Pero si uno adquiere una computadora de escritorio, la historia es diferente.

Ahora bien, ¿por qué, entonces, comprar en Estados Unidos sabiendo que la garantía no es válida en México? El precio. Es increíble como algunos productos son absurdamente más costosos en nuestro país. Aunque varias marcas han hecho hasta lo imposible por igualar los precios, con el fin de evitar ese mercado “gris” (los que compramos de a una por una y las traemos en la maleta para uso personal) otras parece no importarles y basta darse una vuelta por Internet para comprobar esas abismales diferencias en precio que, en ningún caso, están justificadas. No hay forma de razonar el por qué se debe pagar un sobre precio del 30 o 40% por el mismo producto sólo porque se compra en México.

Así las cosas, la vecindad con los Estados Unidos tiene sus ventajas, por supuesto, pero también sus grandes contradicciones. Si va a comprar un producto en ese país, de cualquier marca o proveedor, revise dos veces la póliza de garantía. Es más, hable por teléfono al fabricante aquí en México y pregunte específicamente que sucede si lo compra allá. Espere a ver que le contestan y en qué tono. Una vez con ese dato, decida la compra. El riesgo está en que tenga algún desperfecto durante el período de garantía y tenga que llevarla a donde la compró para que la reparen. Claro, si viaja constantemente esto no será mayor problema, pero si no, es una cuestión que debe considerarse.

Otro punto no menos trivial es el pago de impuestos y la deducibilidad. Sólo se pueden deducir las compras de productos que se encuentran “legalmente” en el país, es decir, con el pago de impuestos que le corresponde. Así, una laptop que encuentra en algún BestBuy de oferta, podrá ser muy atractiva, pero no le servirá para deducir impuestos, a menos de que llegando a México los pague en la aduana (los criterios y costos son tan complejos, que puede pensar en un 15% global de impuestos y más o menos eso será).

Si va a comprar algo fuera de México sin garantía local, sólo hay que cruzar los dedos y esperar a que no falle. Y, aunque no nos guste, en este caso Sony o cualquier otro fabricante, simplemente estarán siguiendo sus políticas en un mercado de libre competencia. Nosotros, como consumidores, siempre tendremos libertad de decidir en qué y en dónde gastar.