Libros ElectronicosLa semana pasada se llevó a cabo la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara. Nunca había tenido la oportunidad de asistir y quedé sorprendido por muchos aspectos. El primero, la cantidad de expositores intentando, por supuesto, hacer crecer su negocio. Segundo, asistí a la feria invitado por Google, quien me convocó a participar en un panel sobre el futuro del libro electrónico. ¿Conclusión? Ninguna contundente, pero es un hecho que tendremos libros en papel para rato.El concepto de “libro electrónico” comenzó en 1971, cuando al norteamericano Michael Hart se le ocurrió crear el “Proyecto Gutenberg” que consistía en digitalizar o poner en computadoras la mayor cantidad de textos a su alcance. Muchos años después, se puede decir que el proyecto ha tenido resultados de moderados a malos. Con apenas 20,000 títulos en su acervo, se trata de obras que no tienen derechos de autor o que éstos han expirado. De ahí que el interés de los internautas por descargar obras clásicas es, por decirlo de alguna forma, moderado. Lo que la gente quiere es, por supuesto, los últimos best sellers en formato electrónico.

Mucho se ha hablado sobre la diferencia que existe entre leer un libro en papel y hacerlo en algún dispositivo electrónico. Los que les gusta mucho la actividad de leer, están íntimamente relacionados con el tomo impreso. A veces rayando en el ritual, están acostumbrados a sostener en sus manos la obra, sentarse en un sillón favorito y un largo etcétera. Otro detalle que tienen los libros tradicionales, por muy elemental que parezca y hasta absurdo, ¡no usan ningún tipo de energía! Ahora bien, están los libros de índole académica o técnicos, que, sin duda, son un compañero de largas jornadas para millones de estudiantes.

Dentro del panel de referencia, estuvieron exponiendo sus experiencias una exitosa editora, un académico que creó un portal con artículos científicos y un empresario que explicó con detalle el término “Impresión bajo demanda”. Por mi parte, expuse un panorama general de los dispositivos actuales para leer libros en forma electrónica, incluyendo el aparato llamado Kindle que acaba de lanzar Amazon y otros de procedencia asiática. Google, por su parte, explicó el asunto de “Google Books” que pretende hacer crecer el negocio de los libros en general al estar construyendo un gran índice con el texto de la mayor cantidad de títulos posible. Ahí van. Entrando al sitio se puede localizar cualquier frase que esté contenida en cualquiera de los libros que se tienen en catálogo. La idea de Google Books no es vender libros, hasta ahora, sino ofrecer la información y la opción de comprarlo a los canales tradicionales.

Caminando por los extensos pasillos de la Feria, pensar que dentro de poco tiempo dejen de existir los tomos impresos es realmente una fantasía. Eso sin tocar el tema del ingreso per cápita que existe en muchos países donde, ni siquiera se puede llegar a pensar en adquirir libros constantemente.

Uno de los avances que sí llegó para quedarse es el de impresión bajo demanda. Se trata de una especie de imprenta disponible para que cuando un comprador solicite un título en particular, éste sea impreso bajo pedido. Tradicionalmente los editores enfrentan el problema de las existencias. Los tiros -la cantidad de ejemplares a imprimir- siempre son problemáticos pues o se quedan cortos o con exceso de inventario. El inventario es dinero “muerto” que se echará a perder con el tiempo. El concepto de impresión bajo demanda hace que cualquier persona interesada en un libro, lo obtenga sin importar si ya se dejó de editar o si se trata de una obra verdaderamente antigua.

Todo esto ha sido posible gracias al desarrollo tecnológico, por supuesto y ha sido llevado al usuario final a través de servicios como lulu.com, sitio donde uno puede mandar imprimir su propio libro con cualquier contenido. Pero lulu.com no se queda en el papel, ya que también permite generar el libro en formato electrónico para su venta a través de Internet y en formato digital.

El tema de los derechos de autor y la protección contra copias se vuelve el más importante en esta era digital. Con libros impresos, por lo menos el número de copias será limitado por su complejidad e inversión requerida. Cuando hablamos de bits y bytes, es posible copiarlos a diestra y siniestra sin mayor problema.

Tema siempre interesante y, por supuesto, siempre debatible. Estimo que los libros seguirán durante muchos años disponibles en las librerías que conocemos. Habrá algunos esfuerzos por hacer más en el campo del contenido electrónico y sólo los “nativos digitales”, es decir, la población que hoy tiene entre 5 y 7 años, decidirán en el futuro que le gusta más: leer en papel o en una pantalla.