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La Sociedad de Autores en los Estados Unidos ha sufrido un nuevo golpe en la lucha por detener las ambiciones de Google en su proyecto de escaneo de libros. Para colmo, los autores perdieron a un aliado clave cuando Google logró una coalición con la mayoría de las editoriales, la semana pasada. Ahora un juez ha indicado que las bibliotecas que dan a Google sus libros para escanear están protegidos por una doctrina justa del uso de los derechos de autor (copyright).  Y aunque la decisión no implica ni garantiza que Google ganará el caso -lo cual se decidirá en una demanda por separado- el razonamiento de la Corte parece favorecer claramente al gigante de las búsquedas.

La mayoría de los libros escaneados por Google vienen de las bibliotecas. Después de que Google escanea un libro, da una imagen  digital y una versión textual del mismo a la biblioteca a la que le pertenece el original. La biblioteca así contribuye con sus archivos digitalizados a un depósito llamado Hathitrust Digital Library (HDL), el cual puede ser usada para tres propósitos: preservación, motor de búsqueda en textos y acceso electrónico para aquellos que están discapacitados y que por alguna razón no pueden leer copias impresas de los libros.

Hay cuatro factores que la Corte considera en los casos de “usos justos”. El juez Harold Baer estuvo de acuerdo con todos ellos. Probablente el factor más importante es el primero: “el propósito y carácter” del uso. Las cortes han indicado que el uso “transformativo” es justo. Por ejemplo, es un uso justo para un motor de búsquedas, el desplegar los thumbnails (las imágenes miniatura) de imágenes con derechos de autor como resultado de una búsqueda. El Juez Baer dice que las bibliotecas tienen la misma intención con las copias digitales de sus libros y es similarmente transformativo.

“El uso para el cual el trabajo en la HDL es integrado, es transformativo, porque las copias sirven con un propósito totalmente diferente al trabajo original: el propósito es una capacidad superior de búsqueda en lugar de usar el método tradicional para buscar en material con derechos de autor”, escribió el Juez Baer. “Las capacidades de búsqueda de la HDL han dado lugar a nuevos métodos de consultas académicas, tales como la minería de datos”. Similarmente, el Juez Baer notó que este procedimiento de escaneo permite a los ciegos leer los libros, cosa que no puede hacerse con el original.

Otro punto clave es el cuarto factor: el impacto en el mercado para el trabajo. Mientras que un motor de búsqueda en libros no va contra el mercado de los libros en papel, los autores han argumentado que el hallar un uso justo podría ser el obtener alguna utilidad por la venta de los derechos de escanear los libros, es decir, siempre buscan resarcirse hasta de este escaneo “legal”. Pero el Juez Baer rechazó el argumento por ser circular. Citó una decisión previa en la corte que define el punto en cuestión: “donde la corte concluyó en todos los casos que el licenciamiento potencial para hacerse de utilidades está fuera de lugar simplemente porque el usuario secundario no paga ninguna cuota por el derecho de uso, el cuarto factor siempree favorece al dueño de los derechos de autor”.

El argumento del uso justo es fuerte en Google porque esta empresa no tiene fines de lucro (al menos en este rubro) y que tiene una misión fundamentalmente educativa. Así pues, por el momento tiene todas las de ganar. Su proyecto de escaneo de libros podría convertirse en algo indiscutible, lo que beneficiaría a millones de lectores en todo el mundo.

Referencias:

ArsTechnica

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Manuel López Michelone. Físico por la UNAM y Maestro en Ciencias por la Universidad de Essex en el tema de Inteligencia Artificial. Columnista por muchos años en publicaciones de la industria del cómputo y ávido programador. @morsa.

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